La sede del edificio de la Asamblea Legislativa de Ontario, Queens Park, en Toronto. Foto: Benson Kua

A medida que se aproxima el 7 de junio, la fecha en la que los residentes de Ontario están convocados a las urnas para elegir los integrantes de la Asamblea Legislativa de Ontario, el Parlamento provincial, las encuestas señalan que el resultado está más abierto que nunca.

El Partido Conservador de Ontario (PCO), que parecía destinado a obtener una fácil victoria tras 15 años en la oposición, está estancado bajo el liderazgo de Doug Ford y el socialdemócrata Nuevo Partido Democrático de Ontario (NDPO) le ha alcanzado, y según algunos sondeos, incluso les supera.

Mientras, el Partido Liberal de Ontario (PLO), de la hasta ahora primera ministra provincial, Kathleen Wynne, se sitúa en tercer lugar y parece incapaz de remontar el desgaste de 15 años de Gobierno.

En este panorama, cada voto en estas elecciones provinciales es importante y puede ser clave para dirimir el ganador, especialmente por las características del sistema electoral que rige en Ontario.

Las elecciones provinciales de Ontario, como las federales, se realizan bajo el llamado “first-past-the-post” (FPTP) o lo que en español se conoce como sufragio directo o sistema de representación directa.

En este sistema, el territorio, en este caso Ontario, está dividido en 107 circunscripciones o distritos electorales. Cada una de esas circunscripciones se corresponde con un asiento en la Asamblea Legislativa. Los electores de cada circunscripción votan para elegir al candidato que ocupará ese asiento en Queen’s Park de Toronto, donde está situado el edificio de la Asamblea Legislativa.

Y serán los diputados en la Asamblea Legislativa quienes elegirán el nuevo primer ministro, o primera ministra, de Ontario, tradicionalmente el líder del partido más votado.

La principal característica del sufragio directo, y una de las principales críticas del sistema, es que en cada circunscripción sólo cuentan realmente los votos del candidato que recibe más votos: los votos de los otros candidatos son desechados y no tienen ningún impacto en la composición de la Asamblea Legislativa.

Este sistema se utiliza también en Estados Unidos para elegir al presidente del país. Donald Trump no fue elegido directamente por los estadounidenses sino a través de los 538 electores del llamado Colegio Electoral. Cada estado del país tiene asignados un número de electores en relación a su población (por ejemplo California tiene 55, Texas 38 y Florida 29).

En general, los electores del estado votan al candidato a la presidencia del partido que más votos obtuvo en la elección de ese estado.

En el caso de las últimas elecciones presidenciales, Donald Trump se hizo con la presidencia porque obtuvo más electores que Hillary Clinton, a pesar de que esta última recibió tres millones de votos más que el actual inquilino de la Casa Blanca.

En el caso de Ontario, como en las elecciones federales, el sistema de sufragio directo normalmente supone que un partido es capaz de conseguir la mayoría absoluta de la Asamblea Legislativa aunque sólo haya recibido unos pocos votos más que el segundo partido.

Por ejemplo, en las elecciones de 2014, Wynne y el PLO consiguieron mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa con 58 asientos a pesar de que sólo consiguió el 37,6 % de los votos. Y el PCO se contentó con sólo 28 escaños a pesar de recibir el 35,45 % de los votos.