Luis Molina: «La literatura que escriben los canadienses hispano parlantes se encuentra en un excelente momento»

El escritor y editor colombiano-canadiense Luis Molina acaba de crear «Canusa Nómada», una plataforma que busca la promoción e integración conjunta de los proyectos de gestión cultural en español en Canadá y Estados Unidos.

Luis Molina
Luis Molina es uno de los promotores de Canusa Nómada y fundador de la editorial Lugar Común. Foto: Santiago Molina

Luis Molina, colombiano y canadiense, es profesor, escritor, editor y activista cultural. La suya es una militancia en la utopia que le ha llevado a impulsar proyectos como la editorial Lugar Común, una islote en el Canadá angloparlante y francoparlante en el que van a naufragar todos aquellos escritores en la diáspora que se resisten a abandonar el español como lengua literaria. Si el español tiene alguna visibilidad editorial en la literatura canadiense se debe, en buena parte, a su catálogo.

Junto con un grupo de escritores y creadores acaba de crear Canusa Nómada, una especie de ágora postmoderno que, hijo de la pandemia y de lo virtual, quiere promover y generar sinergias entre los proyectos culturales en español que surgen en Estados Unidos y Canadá. Molina acaba también de publicar con Seix Barral Bien cocido, una novela que fue galardonada en el XIV Concurso Nacional de Novela de la Cámara de Comercio de Medellín. Escritor prolífico e incansable, guarda paciente en el cajón otras novelas listas para ser editadas y sigue explorando nuevas narrativas y buscando nuevas voces que mantengan viva su vocación como editor.

¿Qué es CanUsa Nómada?

En una propuesta de integración y promoción conjunta de los proyectos de gestión cultural en Canadá y Estados Unidos. Nos interesa participar en el escenario cultural norteamericano al mismo tiempo que visibilizar las editoriales que por su tamaño, reducido presupuesto y obligaciones de supervivencia de sus gestores les resulta complicado ampliar su espacio de acción e influencia.

¿Por qué considerasteis que había una necesidad de generar encuentros de este tipo? ¿Qué lo hace diferente a otros muchos eventos que han proliferado en los últimos años en torno al español en Canadá?

El hispanismo canadiense tiene una larga tradición, en particular en el área académica. Entre los proyectos literarios es otra cosa. Las editoriales que se han creado en el país no lograron trascender más allá de las provincias canadienses de donde surgieron. No era su vocación. Ahora es diferente porque la industria ha democratizado los procesos de impresión y la tecnología ha reducido el mundo a la distancia de una conversación de video. Las ambiciones son otras y las presiones también. Entendemos ahora que los lectores están en todas partes y que nuestro campo de acción natural es Norteamérica, además de nuestros países de origen. La vocación entonces es leernos como comunidad e indagar las formas que tienen los otros de explorar los caminos que también hemos recorrido.

Entendemos ahora que los lectores están en todas partes y que nuestro campo de acción natural es Norteamérica, además de nuestros países de origen.

Luis Molina

Otro componente importante de Canusa Nómada es la concepción de gestión cultural, más asociada a procesos colectivos que a protagonismos individuales. La luz más fuerte que recibe un gestor cultural es el resplandor que emana del artista al que le da foco. En esta medida a este proyecto le interesa conectar voluntades y trascender la promoción limitada del propio nombre. Esto es un aprendizaje, un proceso.

¿Puede decirse de CANUSA Nómada es hija de la pandemia y de los nuevos hábitos virtuales?

Probablemente. La pandemia aceleró la necesidad de acercarnos, compartir las soledades y éxitos. Los migrantes en particular capitalizamos lenguas, geografías vitales, lugares donde hemos vivido y amistades de escuela, universidad o trabajo, relaciones que nos acompañan desde la distancia. Esas personas no tienen por qué desaparecer con la separación geográfica. Viajar ya no es óbice para abandonar contactos, amistades, compañeros de sueños. Aquí Canusa Nómada e iniciativas similares son una especie de cordón umbilical que facilita el restablecimiento de tales conexiones y la creación de otras.

Dígame un solo logro que, de alcanzarlo, le haría sentirse satisfecho de haber promovido este proyecto

Que los lectores de Florida, Chicago, Nueva York, Toronto, Montreal, etcétera sepan que hay una literatura que apela a las experiencias de asentamiento similares a las de ellos, con dinámicas propias. Compartir lectores, compartir experiencias, con eso me quedo. Me quedo con que los escritores a este lado de la frontera consigan lectores del otro lado y que sus escritores sean leídos en esta parte de la nevera.

Foto: Santiago Molina

Cómo es el equipo que está detrás del proyecto. ¿A qué perfiles responden o qué necesidades intelectuales cubren?

Somos escritores, gestores culturales, profesores de literatura y lengua y editores. Somos un grupo de personas que reconocemos las dificultades de la interacción y las bondades del dialogo para extender fronteras de influencia. La idea surge de la evolución del festival literario Letras de Nootka que organizamos con Alejandro Saravia en el 2017. Tres años después retomamos el proyecto con Alejandro, Gerardo Ferro y yo pensando en que era importante abrirnos a Estados Unidos. Hemos hecho un esfuerzo para crear un grupo heterogéneo en lo étnico, el género y la edad, en Estados Unidos y en Canadá. Poco a poco estamos quebrando las distancias y los recelos naturales a toda iniciativo de expansión e inclusión.

Usted es escritor, editor, profesor… ¿qué espacio completa CANUSA Nómada qué no estaba cubierto ya en su prolífico perfil literario?

Siento algo de pudor cuando se plantea de esa manera. En el de gestor cultural que ha sido en ultimas lo que me ha llevado en parte a incursionar en las otras áreas. Todo eso que parece mucho no es más que la gestión de iniciativas culturales. Es también una obligación, la evolución natural del que quiere abrir campos de influencia, encontrar lectores y compartir caminos.

Canusa Nomada aspira a poner en el escenario norteamericano los proyectos editoriales, junto a sus escritores, a dialogar en una geografía más amplia.

Luis Molina

¿Aspira Canusa Nómada a ser un proyecto que trascienda del ámbito literario en español en Canadá?

Canusa Nomada aspira a poner en el escenario norteamericano los proyectos editoriales, junto a sus escritores, a dialogar en una geografía más amplia. Esto ya está sucediendo. Esperamos que el proceso no se detenga y, por el contrario, se vinculen a él otras iniciativas, agentes y procesos que operan en rincones alejados del continente en su zona norte. Quiero aclarar también que los liderazgos son cíclicos por lo que dependerá de quienes se sumen, retomen y continúen la labor. Estamos abiertos a todos los que quieran hacer avanzar este tren.

¿Háblenos de la literatura en español en Canadá? ¿En qué momento se encuentra?

La literatura que escriben en Canadá los canadienses hispano parlantes se encuentra en un excelente momento. Hay voces importantes como Alma Mancilla, Gerardo Ferro, Teobaldo Noriega, Antolina Ortiz, Pablo Urbanyi, Alejandro Saravia, entre otros de una lista más extensa, que tienen una producción constante y de alto nivel. Son escritores que exhiben disciplina y sensibilidad. Además de escribir localmente ellos dialogan en otros escenarios con otras tradiciones, escritores y lectores. Parte del error de las generaciones que nos precedieron fue pensar que sus lectores eran locales, cuando no sus pares de ideales políticos. Sabemos ahora que los lectores están en todas partes y se conquistan con obras.

¿Cuántas veces se ha tenido que escuchar que editar en español en Canadá no era una buena idea?

No estoy seguro si editar sea una buena idea en general. Tampoco sé si escribir lo sea, pero se hace, hay que hacerlo. Hoy somos unos, mañana serán otros, en fin. El editor viene a ser una especie de curador que navega zonas profundas y delicadas, se mete en problemas contrariando creencias o autopercepciones. Eso es complicado. También lo es que persista en publicar en una lengua con tan pocos “clientes”. Sin embargo, insistimos en el fortalecimiento de la diversidad bibliográfica porque el proyecto trasciende el beneficio financiero. La mayor parte de la crítica viene de ese lado. Con los años uno ve los resultados del esfuerzo, se ganan amigos, se disfrutan sus obras y se cautivan lectores.

 ¿Próximos proyectos?

Hay excelentes escritores en Canadá que han publicado poco en el país y a mí me gustaría tener el placer de editarles un libro. Algunos de ellos me entregaron sus manuscritos hace un tiempo y lamento haber avanzado poco. Esos son los próximos proyectos.

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