Histórica imagen de The Beatles durante su conferencia de prensa en Toronto, escasas horas antes de sus últimos conciertos en la ciudad, celebrados el 17 de agosto de 1966.

El próximo 17 de agosto se cumplirán 52 años de los dos míticos conciertos que The Beatles realizaron en el Maple Leaf Gardens de Toronto. Los Fab Four ya habían visitado la ciudad en 1964 y 1965 con un éxito apoteósico, pero aquellos últimos conciertos tuvieron el aura histórica de la despedida, porque a partir de entonces el grupo de Liverpool decidió alejarse de los escenarios y centrarse tan solo en las grabaciones en estudio. Toronto fue la única ciudad canadiense que visitaron en 1966 dentro de su gira norteamericana.

Cartel de los dos conciertos que The Beatles ofrecieron en Toronto el 17 de agosto de 1966.

Las razones de esa decisión fueron muchas y algunas se escenificaron en los dos conciertos del 17 de agosto. Las giras de aquella época no tenían ni el soporte logístico ni las condiciones técnicas mínimas para ofrecer conciertos de calidad. The Beatles solían desesperarse porque en sus actuaciones su música apenas se oía, enterrada entre el tumulto del griterío ensordecedor de sus fans. Ellos fueron los pioneros en actuar en grandes estadios en la gira que les llevó por USA y Canadá en 1964. Pronto constataron que su fama estaba muy por encima de las condiciones de los estadios, los equipos de sonido y las medidas de seguridad para contener a una masa humana difícilmente controlable.

En el Maple Leaf Gardens The Beatles sonaron a través de la megafonía del pabellón, la misma que se utilizaba para anunciar las incidencias en los partidos de hockey del Toronto Maple Leafs. La banda británica abrió sus conciertos con el clásico de Chuck Berry, Rock and Roll Music, y las 17.000 personas que pagaron los 5 dólares por la entrada irrumpieron en una ovación memorable. A partir de ese momento, solo ruido.

Hace dos años Toronto celebró por todo lo alto las bodas de oro de aquella memorable jornada con una réplica en la que varias bandas interpretaron el mismo play list que sonó aquel lejano 17 de agosto de 1966. Ese día se celebraron dos conciertos, extraña costumbre en nuestros días pero que era muy habitual en la década de los 60, cuando las actuaciones en directo no tenían ni la duración ni la logística de las grandes giras mundiales de la actualidad. El primero se celebró a las 4pm y asistieron 15.000 personas;  el segundo comenzó a las 8pm y asistieron 17.000 espectadores.

Junto a The Beatles actuaron en aquella gira The Remains, Bobby Hebb, The Cyrkle y The Ronettes. El cuarteto tocó a lo largo de la gira 11 canciones con muy pocas variaciones. A principios de aquel mes de agosto habían publicado Revolver, el que es considerado por muchos el mejor álbum de su carrera y uno de los más influyentes en la historia del rock. Sin embargo, ninguna de las canciones que formaron parte de aquel maravilloso disco fueron interpretadas en los conciertos, probablemente porque no habían tenido tiempo de ensayarlas (The Beatles publicaron una media de un disco por año durante sus diez años de actividad).

En Toronto sonaron aquel 17 de agosto de 1966: Rock and Roll Music, She’s A Woman, If Needed Someone, Day Tripper, Baby’s In Black, I Feel Fine, Yesterday, Wanna Be Your Man, Nowhere Man, Paperback Writter y I´m Down. Durante la gira ocasionalmente sustituyeron la canción final por Long Tall Sally. Después del concierto, el grupo pasó la noche en Toronto antes de volar a Boston al día siguiente. Nunca más regresarían, aunque en aquel momento nadie sospechaba que la convivencia entre los Fab Four estaba empezando a resquebrajarse. Lennon hizo en ese viaje a Canadá unas misteriosas declaraciones a los periodistas que años más tarde adquirirían todo su sentido: “tenemos que separarnos o progresar… podría suceder. Es bastante posible.”

Tres años después John Lennon aterrizó en el aeropuerto de Toronto nuevamente, pero ya sin sus compañeros. En aquellos días la banda no se había separado oficialmente pero su convivencia era ya imposible, hasta el punto que algunas canciones de su último disco, Let It Be, iban a grabarse en diversas sesiones para que los músicos no coincidieran en el estudio.

La Plastic Ono Band se estrena en Toronto con escándalo incluido

El Lennon que llegó a Toronto ya no era el mismo que había actuado tres años antes en el Maple Leaf Garden. El joven de 28 años lucía ahora una larga melena y una barba tupida, y se había casado con la artista japonesa Yoko Ono, siete años mayor que él.

En esos días Lennon mostraba ya abiertamente su posición crítica ante el ascenso global de The Beatles y el protagonismo excesivo de Paul McCartney. Lennon había dicho pocos días antes que el recién publicado Abbey Road (el que sería el penúltimo disco en estudio del grupo), sonaba a “música de abuelita”. “Es una tortura cada vez que producimos algo. The Beatles no tienen ninguna magia que tú no tengas. Sufrimos mucho cuando hacemos algo”, le dijo Lennon al columnista de música Howard Smith en una entrevista en Toronto.

Aunque había estado en Canadá tan solo dos meses antes para su famoso Montreal Bed-in, esta vez había sido invitado a Toronto por el promotor de conciertos, John Brower, que iba a organizar en el Estadio Varsity el Rock and Roll Revival, un festival de clásicos del rock de los 50 al que habían sido invitadas estrellas de la talla de Gene Vincent, Jerry Lee Lewis o Chuck Berry. La venta de entradas para el Festival no estaba cumpliendo las expectativas y Brower decidió pedir ayuda a Lennon para que viniera a Toronto, aunque sólo fuera para presentar los conciertos. El beatle le dijo que sólo iría si podía actuar con un combo improvisado que poco tiempo después bautizaría como “Plastic Ono Band”.

Lennon estaba asustado ante la perspectiva de un estadio lleno de canadienses. 20.000 personas asistieron a aquel histórico concierto.

Brower aceptó pero ni los medios canadienses ni los espectadores se creyeron que Lennon pudiera actuar en Toronto sin The Beatles. Pensaron que era una estrategia del avispado promotor para atraer el interés del público y repuntar la maltrecha venta de entradas. Solo cuando los torontonianos vieron a Lennon siendo escoltado al Estadio Varsity por una caravana de la pandilla de motociclistas de los Vagabundos de Toronto, creyeron en el milagro. John había vuelto a la ciudad.

Sorprendentemente, Lennon estaba asustado ante la perspectiva de un estadio lleno de canadienses. 20.000 personas asistieron a aquel histórico concierto. Lennon no había vuelto a actuar ante una gran audiencia desde aquella última gira norteamericana con The Beatles en 1966, que había incluido a Toronto. El único ensayo de su nueva banda se había realizado en la parte posterior del Boeing 707 que los había llevado a la capital de Ontario. “Solo vomité durante horas. No podía cantar”, diría más tarde Lennon.

Fue su primer gran concierto sin George, Ringo y Paul; pero a cambio incorporó a aquella banda de circunstancias nada más y nada menos que a Eric Clapton y a Alan White, que tiempo después sería batería en la banda de rock progresivo, Yes. Las crónicas de la época informan de que casi tan pronto como el improvisado grupo comenzó a interpretar una serie de estándares de rock and roll de 1950, la multitud descubrió que la actuación iba a ser interrumpida por los incesantes chillidos agudos de Yoko Ono. “Hice una improvisación”, reconoció Ono al National Post en 2000. “Nunca estuve expuesta a una gran audiencia como esa. Estaba aturdida”.

El público de aquel concierto perdió la paciencia. Los testigos recordaron abucheos, obscenidades e incluso proyectiles ocasionales dirigidos a Yoko. Hasta el día de hoy el álbum en vivo de aquel concierto, “Live Peace en Toronto”, sigue alienando incluso a los fanáticos más acérrimos de The Beatles con su cara B, repleta de estridentes chillidos de Yoko cuando interpreta Don´t Worry Kyoko y John, John, (Let´s hope for peace). “Este es un dolor insoportable, tanto para los oyentes como para Ono”, dice una reseña positiva de Amazon.com.

Todo esto se perdió en la personalidad insondable de Lennon, quien encontró la experiencia tóxica pero excitante e incluso, en cierta medida, reveladora. Romper a The Beatles no era una idea nueva. Ringo Starr había amenazado con irse durante las sesiones del Sargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band, y anteriormente George Harrison había dado alguna espantada temporal, harto de los egos compositores de Jonh y Paul.

En The Beatles Anthology, lanzado en 2000, el mismo Ringo Starr “culpó” a Toronto por la desaparición de la banda.

Lennon había estado contemplando su salida desde 1966, pero siempre acababa reconociendo que nunca podría “salir del palacio porque era demasiado aterrador”. Sin embargo, aquel concierto de Toronto cambió su mirada de la música y del mundo para siempre. Sólo unas horas después de enfrentarse literalmente a 20.000 personas en Toronto, un Lennon recién envalentonado regresó a Londres decidido a enterrar a The Beatles de una vez por todas. Los que lo rodeaban dijeron que después de su viaje a Canadá Lennon se había inoculado “la euforia de una nueva divorciada”.

Pasarían meses antes de que el público se enterara de la ruptura a través de un comunicado de prensa de Paul McCartney, pero en The Beatles Anthology, lanzado en 2000, el mismo Ringo Starr “culpó” a Toronto por la desaparición de la banda. “Después del debut de Plastic Ono Band en Toronto tuvimos una reunión en Savile Row donde John finalmente lo llevó a su cabeza. Él dijo: ‘Bueno, eso es muchachos. Terminemos. “Y todos dijimos ‘Sí'”.

El encuentro de John y Yoko con Pierre Trudeau

Sólo tres meses después de aquel concierto en el Estadio Varsity, John y Yoko regresaron a Canadá y llegaron a reunirse con el entonces primer ministro, Pierre Trudeau, en el marco de una misión de paz que le llevó por Norteamérica a promover una campaña contra la guerra de Vietnam. “Me complació recibirles”, escribió Trudeau, agregando que el beatle “tuvo la amabilidad de decir después: ‘Si todos los políticos fueran como el Sr. Trudeau, habría paz mundial’. Debo decir que dar “Peace a Chance” siempre me ha parecido un consejo sensato”, apostilló.

Instantánea del encuentro entre Pierre Trudeu y John y Yoko en diciembre de 1969.

Ono incluso describió a Trudeau como “más hermoso de lo que esperábamos”. Y el biógrafo de Trudeau, John English, recordó años después el encuentro señalando que “con la popularidad de Trudeau en decadencia” a fines de 1969, “estos respaldos inesperados tenían verdadero peso político”.

En aquel viaje de finales de 1969 a Canada, John grabó una entrevista con el periodista Howard Smith en el que confesaba que la grabación del álbum “Let it Be” había sido “una tortura” y “un infierno” y adelantaba implícitamente el anuncio de la separación del grupo.

Lennon explica cómo Canadá, inicialmente un destino de segunda elección para la campaña contra la guerra del cantante en el 69, se convirtió en escenario prioritario tras una condena previa por consumo de marihuana que le impidió entrar en Estados Unidos. El cantante británico anunció planes para un concierto tipo Woodstock en Toronto en julio del año siguiente y el establecimiento de una fundación de paz global con sede en Canadá. Ninguno de los dos proyectos se llevaría a cabo y The Beatles anunciaron su separación cuatro meses después, el 10 de abril de 1970.

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Juan Gavasa Administrator
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Journalist, entrepreneur, writer and Spanish publisher with more than twenty-five years of experience in the field of communications: radio, print and digital. He is a founding member of Lattin Magazine and co-founder of XQuadra Media; a Toronto-based communications startup dedicated to developing creative and strategic content. He has been Editor-in-Chief of PanamericanWorld: a bilinual online information platform created in Toronto with the aim of establishing links between Canada and the Americas. In 1996, he co-founded the communication company Pirineum Multimedia in Spain, dedicated to the development of communication strategies, management of communication projects for private and public companies, web development, cultural events and publishing and advertising production. He specializes in editorial management and is the author, co-author and coordinator of more than twenty books and travel guides.
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Periodista, empresario, escritor y editor español con más de veinticinco años de experiencia en el campo de la comunicación: radio, prensa impresa y digital. Es miembro fundador de Lattin Magazine y co-fundador de XQuadra Media, una startup de comunicaciones, con sede en Toronto, dedicada a desarrollar contenido creativo y estratégico. Ha sido Redactor Jefe de PanamericanWorld, una plataforma trilingüe de información on-line creada en Toronto con el objetivo de establecer vínculos entre Canadá y las Américas. En 1996 co-fundó en España la empresa de comunicación Pirineum Multimedia, dedicada al desarrollo de estrategias de comunicación, gestión de proyectos de comunicación para empresas privadas y públicas, desarrollo web, eventos culturales y producción editorial y publicitaria. Está especializado en dirección editorial y es autor, co-autor y coordinador de más de veinte libros y guías de viaje.