CoMotion on King es un acogedor espacio de coworking para startups que ocupa la planta entera de un viejo edificio del centro de Hamilton. El antiguo motor industrial del sur de Ontario es hoy un desolado paisaje de fábricas abandonadas y chimeneas sin humo, memorias oxidadas de un viejo esplendor económico que ahora aspira a recuperar con el impulso de la revolución tecnológica.

CoMotion se sitúa en la vanguardia de ese anhelo; se trata de un almacén de talento que ya no requiere la maquinaria pesada de las antiguas acerías sino el acceso al conocimiento, la tecnología y la información. Necesita, sobre todo, conexiones. Y, claro está, como tal cumple con todos los estereotipos de un lugar poblado por gente muy joven pegada a un ordenador y perdida en su abstracción, habilitada en unas estancias que tienen la atmósfera de un patio de recreo, un club universitario y una sala de juntas, todo a la vez pero sin estorbarse. Los nuevos espacios de trabajo tienen la virtud de la coexistencia y la transversalidad.

La municipalidad de Hamilton entendió hace tiempo que su futuro pasaba por reinventarse y protagonizar una segunda revolución como la que tuvo a principios del siglo XX, cuando se instalaron las grandes compañías de acero Stelco y Dofasco. Con este objetivo ha emprendido una laboriosa tarea para atraer talento no solo canadiense sino del resto del mundo. Así llegó hace más de un año la mexicana Verónica Richards, co-fundadora junto a su marido Oscar Torres, en 1995, de la empresa CALLS, especializada en soluciones de marketing directo, ventas y servicio al cliente a través de diferentes canales. La compañía es líder en el sector en su país, opera ya en varios países de América Latina y está expandiéndose hacia China y Europa del Este.

Su larga y exitosa trayectoria empresarial y su ambición de crecimiento global fueron valorados por la Embajada de Canadá en México, que fue quien ejerció de puente con Hamilton. Desde su llegada a Ontario, WW Calls Canada (es el nombre de la franquicia canadiense), ha experimentado un rápido crecimiento y ha sabido adaptarse a las características tanto regulatorias como económicas del mercado canadiense, muy diferentes a las del resto del continente. Además han tenido la capacidad de identificar nuevas oportunidades de negocio y han creado una plataforma que ayuda a las empresas canadienses a penetrar en los mercados de México y América Latina y también a empresas latinoamericanas a operar en Canadá. En esta entrevista Verónica Richards nos habla del desembarco de su empresa y de su familia en Canadá, de los desafíos que afrontan a diario y de los proyectos de futuro.

¿Qué es WW Calls Canada?

Es una compañía que ayuda a las empresas canadienses a llegar al mercado mexicano y latinoamericano. Pero también apoyamos a las empresas latinoamericanas a llegar al mercado canadiense. Lo que nosotros hacemos es facilitarles el contacto con sus clientes potenciales porque tú sabes que llegar a un país nuevo siempre es complicado. No conoces el mercado, no sabes quiénes son tus clientes, quién es tu competencia, no sabes si la mejor forma de llegar es quizá a través de una alianza o con un socio. Es justamente lo que nosotros hacemos, ayudamos a las empresas a que encuentren las mejores condiciones para que puedan invertir y que además eso se convierta en un éxito para ellos.

Foto: Julio C. Rivas

¿Cuál es la trayectoria de vuestra empresa en México?

Es una historia muy linda que empezó hace 22 años; somos pioneros en México en el tema de call centers, nosotros lo que hacemos es generar oportunidades de negocio para diferentes empresas. Empresas de talla internacional, compañías de tecnología como Dell, Hitachi, Ricoh… son empresas creadoras de tecnología y que nos contratan a nosotros precisamente para lanzar algún nuevo producto o para llegar a nuevos mercados.

Lo que nosotros hacemos es que, a través de estos 22 años, hemos construido bases de datos que son propietarias y llegamos desde nuestro call center de México, en el cual tenemos aproximadamente 200 posiciones, al propio México y también a otros países  como Colombia, Chile, Perú o Ecuador. También tenemos ejecutivos que hablan el portugués así es que también atendemos el mercado brasileño. Operamos en español, inglés, francés y portugués. Lo que estamos replicando ahora en Canadá lo hacemos desde hace años en el mercado latinoamericano, por eso tenemos toda la infraestructura y el conocimiento para hacerlo también aquí.

¿Cuál es la razón por la que decidís escalar de México a Canadá, y en concreto a Hamilton?

La Embajada de Canadá en México nos invitó porque había seguido nuestra trayectoria, nos consideraba una empresa exitosa que podía tener un lanzamiento global y venir aquí a Canadá. Para nosotros representaba una gran oportunidad porque estábamos atendiendo el mercado mexicano y latinoamericano pero al venir a Canadá se nos abrían muchas puertas: las del mercado de Estados Unidos y del canadiense.

Pero nos hemos dado cuenta de que no solo podemos atender todo el continente americano sino que también hoy en día estamos empezando a hacer algunos contactos con China y con Europa del Este. Tenemos socios de negocios también en Inglaterra y en España.

Tras un primer año en Canadá, ¿cómo valoráis la experiencia que estáis desarrollando en un país y en un mercado tan diferentes al mexicano?

Es un país que es muy diferente tanto en la cuestión cultural como en la laboral. Cuando nosotros llegamos aquí pensamos que podíamos replicar la actividad que hacíamos en México. Pero nos dimos cuenta de que los ejecutivos canadienses no te toman las llamadas tan fácilmente; entonces empezamos a ver cuál era la mejor manera de reinventarnos y conseguir que las cosas funcionaran. Lo que hicimos fue migrar del servicio de Call center a esta nueva parte que es el puente entre empresas. Sí que hay diferencias en cuestión cultural pero hemos encontrado que hay muchas Cámaras, Asociaciones y Clubes de hispanos entre los cuales nos hemos apoyado y nos hemos relacionado de una extraordinaria forma de tal manera que hoy estamos trabajando juntos, estamos sumando a este país pero también estamos llegando lejos. La intención cuando vinimos de México a Canadá no era solo la de mantener lo que estábamos haciendo en México sino crecerlo a un nivel global. En lo personal yo quería hacerme una persona mucho más profesional, con miras globales y poder ayudar a este país así como lo hemos hecho en México y América Latina.

Foto: Julio C. Rivas

¿Qué creéis que habéis aportado a vuestro sector de negocio en Canadá y qué enseñanzas estáis recibiendo?

Hemos apoyado muchas empresas; hoy trabajamos con tres empresas canadienses que están llegando al mercado mexicano y a las que les hemos aportado el conocimiento; cómo se hacen negocios, cómo es la cultura de México, les hemos llevado prácticamente de la meno para que ellos puedan llegar a hacer negocios en nuestro país. Eso es lo que hemos aportado. Y lo que me han aportado a mi es mucho: cuando tú quedas bien con las empresas canadienses ellos automáticamente empiezan a recomendar tu trabajo. Te puedo decir que en el poco tiempo que llevamos aquí todas las empresas canadienses con las que trabajo recomiendan ampliamente mi trabajo porque me he esmerado en ser profesional, porque si digo algo, lo cumplo. Eso es lo que he aportado: profesionalismo.

¿Cuál es el conocimiento que el mundo de la gran empresa canadiense tiene de México?

Conoce poco de México, ellos creen que la manera de hacer negocios es la misma que aquí en Canadá. Por ejemplo, las reglas o los procesos son completamente distintos. Aquí hay muchas leyes que no se aplican en México o América Latina o al menos no son tan rígidas. Para ellos ha representado un gran contraste porque pensaban hacer negocios tal y como lo suelen hacer aquí, pero resulta que es completamente diferente. Justamente nosotros somos esa ventana al mundo para enseñarles cómo funcionan las cosas en México y en América Latina.

¿Qué crees que el empresario y los profesionales mexicanos pueden aportar a Canadá?

Talento. El mexicano es una persona verdaderamente talentosa, probablemente no encontramos en nuestro país las oportunidades para crecer y para expandirnos. Pero siento que Canadá es un lugar perfecto para todos aquellos emprendedores talentosos que buscan oportunidades y llegar a un lugar global. México aporta profesionalismo, talento, calidad en su trabajo y, por supuesto, la alegría del mexicano en la comunidad canadiense.

Verónica Richards junto a su marido Oscar Torres. Ambos fundaron en México en 1995 la empresa Call Center. Foto: Julio C. Riva

¿Qué consejos transmitirías a un empresario mexicano que está pensando en instalarse en Canadá, o también a quien sólo contempla la opción de Estados Unidos?

A raíz de todo lo que está ocurriendo con Donald Trump, México y América Latina ya no están mirando solo a Estados Unidos. Yo siempre he sabido que las cosas pasan por algo y te puedo decir que hoy estamos haciendo un puente que nos traiga directamente a Canadá, que supere esos muros que nos separan del mercado americano.

¿Qué les puedo decir? Que cuando lleguen aquí se apoyen en empresas como la nuestra porque no solo se trata de venir a invertir sino de venir a asegurar un patrimonio, su futuro y su crecimiento. Para eso necesitan saber si el producto o servicio que vienen a ofrecer tiene cabida en el mercado canadiense. Lo que yo les diría es que las oportunidades se toman una sola vez en la vida, hay que aprovecharlas y si ellos tienen la oportunidad de venir a invertir les recomiendo que lo hagan, es un país maravilloso que nos ha aportado a mi y a mi familia muchas cosas agradables.

¿Cómo ha sido la dimensión del cambio en el plano personal?

Extraño mucho la comida mexicana, la alegría que tiene el mexicano. Aquí quizá la gente es un poquito más seria, mas respetuosa… nosotros estamos acostumbrados a hacer fiestas por todo, prácticamente nos la vivimos haciendo fiestas, celebrando… Extraño a mis amigas, la comida, pero también es hermoso como familia llegar a un lugar nuevo, adaptarte, aprender una nueva cultura y empezar a abrazarla. Nos decían que el invierno es muy pesado pero si lo ves desde el punto de vista de disfrutar del aire libre, esquiando o haciendo cualquier actividad, entonces lo ves de otro modo. Nosotros estamos felices porque creo que como familia te reacomoda, te ajusta, y es el momento en el que pienso que si logras la estabilidad eso te hace más fuerte como persona y como familia.