Naomi Klein

La escritora y activista canadiense Naomi Klein abrió este lunes la primera edición de 6Degrees (6 Grados), el foro sobre éxodo, emigración y ciudadanía que se celebra en Toronto, con un discurso en el que criticó las políticas medioambientales de Canadá y la “cultura extractiva” del país, y en el que reclamó asimismo un “liderazgo atrevido”.

Klein, autora de libros como No Logo (1999), que le dio fama internacional y se convirtió en uno de los principales escritos del movimiento antiglobalización, y del documental The Take, sobre la ocupación de fábricas en Argentina, defendió la rápida transición de una economía basada en petróleo a otra de energías renovables.

La escritora también señaló que “la manía por la extracción” de recursos naturales de Canadá, que practica en otros países a través de su potente sector minero, ha jugado un papel en los movimientos migratorios que se viven en la actualidad de países en desarrollo a los países occidentales.

La conferencia internacional “6 Grados”, que se clausura el miércoles en Toronto, quiere establecer una “nueva conversación” sobre inmigración y ciudadanía en medio de la crisis migratoria que se vive en Europa y otras partes del mundo y el resurgimiento del racismo y populismo.

Los organizadores del evento anunciaron hoy que en la clausura de la conferencia el Premio Adrianne Clarkson de Ciudadanía Global será concedido al Aga Khan, líder de los musulmanes ismaelitas nizaríes.

El intelectual canadiense John Ralston Saul recordó durante la apertura de la conferencia y al presentar a Klein que la primera legislación aprobada por Canadá cuando se convirtió en una democracia en 1848 fue una ley para proteger los inmigrantes y castigar a quienes abusaban de ellos. Saul es el impulsor de “6 Grados” junto con su esposa, la exjefa de Estado canadiense, Adrienne Clarkson (1999-2005).

Klein empezó su discurso recordando que es hija de dos “refugiados” estadounidenses que llegaron a Canadá en 1967 cuando su padre huía del reclutamiento forzoso de la guerra de Vietnam.

Klein, cuyo último libro es This Changes Everything: Capitalism vs. the Climate (Esto lo cambia todo: El capitalismo contra el clima), también repasó el llamado manifiesto Leap, publicado hace un año por un grupo de intelectuales y activistas del que formó parte y que reclama un cambio radical de la política energética y medioambiental de Canadá.

El manifiesto ha sido muy criticado por los principales partidos políticos canadienses y el influyente y poderoso sector petrolero del país. Klein argumentó que, aunque Canadá es considerada una “nación moderada”, en estos momentos necesita un cambio radical y rápido, lo que llamó “justicia energética” o “justicia climática”, porque está fuera de sintonía con otros países occidentales en políticas medioambientales.

Según la autora, mientras Europa está trabajando para eliminar los combustibles fósiles de su economía, Canadá presiona en la dirección opuesta, fomentando la producción de petróleo y gas, porque, en su opinión, el país se creó con una mentalidad “extractiva” de los recursos naturales. Klein argumentó que cuando los europeos llegaron a lo que hoy es Canadá se encontraron una tierra donde los recursos naturales, como los castores, los búfalos o el bacalao, parecían inagotables.

“Este país fue edificado devorando la naturaleza” y los derechos de los indígenas, “un crimen que sigue en marcha”, afirmó entre el aplauso de centenares de personas que asistieron al discurso.