Cuando se abrió al público en 1976, los 553,53 metros de altitud de la CN Tower se convirtieron de inmediato en el icono de Toronto.

Se trata de una hipótesis pero quien la ha lanzado en las últimas horas tiene la suficiente autoridad para hacerlo: Patrick Quinn, uno de los ingenieros que trabajó para la compañía que diseñó la icónica torre hace ahora 40 años, ha señalado al Toronto Star que la imparable escalada en el valor del suelo en el downtown hace más rentable su demolición y sustitución por un nuevo edificio todavía más alto pero habitable. Los altísimo precios en el sector inmobiliario en Toronto hacen más rentable cualquier operación, por insólita que parezca en estos momentos, que mantener la CN Tower en pie.

Cuando se abrió al público el 26 de junio de 1976, sus 553,53 metros de altitud se convirtieron de inmediato en el icono de una ciudad que aspiraba a la modernidad y a una revolución en su desarrollo urbano. Desde entonces se ha transformado en una de las estructuras arquitectónicas más reconocidas del mundo y en uno de los principales reclamos turísticos de la ciudad.

Imagen de Toronto a principios de la década de los 70, durante la construcción de la CN Tower.

La Torre CN tiene una fecha de caducidad de 200 años pero la posibilidad de que su vida se acorte ya no es jugar a ciencia ficción ni una posibilidad remota. El skyline de Toronto, mundialmente reconocible ahora por el diseño del arquitecto John Andrews, podría sufrir un impacto similar al experimentado hace cuarenta años con su construcción. Quinn es el co-fundador de la firma de ingeniería estructural Quinn Dressel, y dirigió la ingeniería estructural en Webb Zerafa Menkes Housden, el estudio de arquitectura que co-diseñó la CN Tower a finales de 1960.

Lo cierto es que con el espectacular crecimiento urbano experimentado por la ciudad en las últimas décadas, el espacio que ocupa la torre se ha convertido en el corazón de Toronto, en un lugar que despierta los suspiros de constructores, promotores y agentes inmobiliarios. Aunque en estos momentos resulta difícil valorar el impacto económico que tendría un desarrollo urbano en esa zona, Quinn asegura que el inmueble que podría sustituir a la CN Tower generaría todavía más dinero. Se dice que un rascacielos de 150 plantas como el de Dubai Burj Khalifa podría reemplazar algún día a la torre.

Según su actual propietario, Canada Lands Company Ltd. (CLCL), su explotación turística generó 72 millones en ingresos entre 2014 y 2015, una cifra que supuso un incremento de 6.6 millones de dólares canadienses respecto al año anterior.

De acuerdo con el Huffington Post, el plan actual de ataque es posicionar y comercializar la Torre como un importante complejo de entretenimiento que funciona como un “parque temático vertical” y ofrece una experiencia de aventura de alta calidad en todos los niveles. Durante tres décadas la CN Tower celebró el título de estructura más alta del mundo, y ha sido nombrada una de las siete maravillas de ingeniería del mundo moderno.