El origen canadiense de los neofascistas Proud Boys

El grupo fue fundado por el periodista canadiense Gavin McInnes. Estos días ha vuelto a los medios tras ser mencionado por Trump en el primer debate presidencial, cuando el mandatario les dijo que estuviesen “preparados” de cara a las elecciones.

Acto de Proud Boys en Ohio en 2020. Foto: Becker1999 / Wikimedia Commons

El 1 de julio de 2017, un grupo de indígenas Mi’kmaw organizó una ceremonia en el centro de Halifax, en el este de Canadá, para recordar el genocidio de los indígenas del país.

Antes de que el evento terminase, cinco miembros de las Fuerzas Armadas de Canadá integrantes de Proud Boys, portando una Pabellón Rojo (la bandera de la marina civil del Reino Unido) y ataviados con los polos negros que identifican al grupo neofascista, intentaron interrumpir la ceremonia y provocar una altercado con el grupo indígena.

El incidente de Halifax fue la primera aparición del grupo Proud Boys en Canadá que obtuvo la atención de los medios de comunicación, especialmente porque demostró que el grupo creado sólo un año antes se había infiltrado en las Fuerzas Armadas de Canadá.

Proud Boys han seguido apareciendo de forma regular en los medios de comunicación desde entonces, sobre todo en Estados Unidos. Y el grupo ha sido objeto de especial atención desde que Donald Trump pidió a Proud Boys durante el primer debate presidencial estar “preparados” de cara a las elecciones estadounidenses.

No es casualidad el vínculo entre Trump y Proud Boys, aunque el presidente estadounidense ha declarado que no conocía el grupo antes del debate: el grupo está actualmente presidido por un estadounidense de origen cubano, Enrique Tarrio, que es también el director en Florida del grupo “Latinos for Trump”.

Lo que no es tan conocido es que la organización neofascista y supremacista, que en los últimos años se ha destacado por ataques contra indígenas, gente de color, musulmanes y mujeres, tiene orígenes canadienses: fue creada por el periodista canadiense Gavin McInnes, cofundador de la revista de Montreal Vice.

McInnes nació en el Reino Unido en 1970 pero creció en Canadá y en 1994 fundó la revista Vice en Montreal junto con Suroosh Alvi y Shane Smith. Siete años después, McInnes se instaló en Nueva York donde, de ser un provocador políticamente incorrecto que había fundado una revista punk alternativa, se transformó en un extremista que se tatuó en la espalda la palabra “Destruction”.

En 2003, en una entrevista en The New York Times, McInnes pronunció una frase que luego se convertiría en los cimientos de Proud Boys.
“Me encanta ser blanco y creo que es algo de lo que estar muy orgulloso”, explicó el escritor canadiense.

Un año antes, en una entrevista con The New York Press, McInnes, entonces símbolo del movimiento hipster, ya había dejado ver sus preferencias raciales al declarar su satisfacción porque la oficina de Vice en Williamsburg (Brooklyn) estuviese en una zona de población blanca y no de “jodidos negros o puertorriqueños”.

“¿En favor del amor, la diversidad y la tolerancia? Eso es de hippies”, añadió McInnes en tono despectivo a la vez que insultaba a minorías raciales, homosexuales y transexuales.

Su pensamiento misógino también quedó retratado pronto cuando redujo la frase “No, significa no”, la base del concepto del consentimiento sexual y uno de los eslóganes del movimiento feminista, a “puritanismo”.

El racismo, la misoginia y el odio expresado por McInnes empezaban a ser un problema para Vice, que tras trasladarse a Estados Unidos había iniciado ediciones primero en el Reino Unido y posteriormente en otros países como Canadá o Australia.

La revista, adquirida por un multimillonario canadiense, tenía que disculparse una y otra vez por las declaraciones de McInnes hasta que en 2008, el escritor abandonó la publicación alegando diferencias creativas.

A partir de entonces, McInnes se dedicó escribir y colaborar con distintos medios de la extrema derecha norteamericana, entre ellos The Rebel Media, un portal canadiense dirigido por uno de los periodistas más radicales y provocadores de Canadá, Ezra Levant.

La colaboración de McInnes en The Rebel Media le permitió reforzar sus vínculos con el movimiento conservador del oeste de Canadá que aceptó encantado el estilo provocador del escritor.

Pero cuando McInnes empezó a incluir de forma sistemática expresiones antisemitas a su arsenal de ataques contra las minorías, el Partido Conservador de Canadá se vio forzado en 2017 a cortar sus vínculos con el escritor. McInnes dejó de colaborar con The Rebel Media y con Fox News.

Un poco antes, en septiembre de 2016, lanzó en la revista supremacista Taki’s Magazine el movimiento Proud Boys (Chicos orgullosos, en inglés), una especie de club en el que no están permitidas las mujeres y en el que los hombres “se niegan a disculparse por crear el mundo moderno”.

Los socios en Proud Boys tienen tres niveles. El más básico es autodeclararse un Proud Boy, el segundo es jurar no masturbarse y ser golpeado a la vez que se recitan los nombres de cinco cereales, y el tercer nivel es llevar un tatuaje de Proud Boys.

Aunque esto suene a broma, el FBI considera a Proud Boys “un grupo extremista con lazos con el nacionalismo blanco” y ha sido desginado por la organización antiracista Southern Poverty Law Center (SPLC) como un “grupo de odio”.

Es en Estados Unidos donde Proud Boys ha exhibido su capacidad para causar graves problemas. En 2017, la organización hizo acto de presencia en la manifestación ultraderechista de Charlottesville, durante la que se vivieron escenas de extrema violencia y una joven antifascista resultó muerta.

Y aunque McInnes desde entonces ha intentado distanciarse del grupo que creó, en 2017 declaró que recomendaba el uso de la violencia porque “es una forma realmente efectiva de resolver problemas”. EFE

Julio César Rivas
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Over the last 30 years, Julio Cesar Rivas has worked as a foreign correspondent, photographer, and videographer in South America, Central America, North America and Europe, covering the civil wars in El Salvador and Guatemala, the Zapatista uprising in Mexico, the coup d’Etat against Jean-Bertrand Aristide in Haiti or Fidel Castro’s death in Cuba. Julio Cesar has also covered several presidential elections in United States. Currently, Julio Cesar works as Agencia EFE’s correspondent in Canada and lives in Toronto with his wife and two children. His articles in Lattin Magazine reflect his own point of view.