Jesika Briones: “Hay que hacer negocios para lograr un impacto social positivo”

La ingeniera mexicana Jesika Briones es una de las mentes más brillantes del centro de innovación MaRS de Toronto. Lleva años trabajando con investigadores y emprendedores sobre el futuro de las tecnologías sostenibles, las redes inteligentes y, actualmente, en el sector de coches autónomos.

Vídeo: Julio César Rivas / Lattin Magazine

Habrá que explicar de inicio que esta entrevista se realizó algunas semanas antes de que la pandemia del coronavirus cambiara la vida de millones de personas, cuando nadie podía sospechar que una amenaza invisible estaba a punto de trastornar las certezas sobre las que se habían construido hasta entonces todos los discursos económicos, sociales, culturales y políticos.

En este nuevo marco adquieren una mayor resonancia las reflexiones de Jesika Briones, mexicana de Monterrey y senior manager de vehículos autónomos y conectados en MaRS Discovery District de Toronto, uno de los centros de innovación más grandes del mundo en los campos de la salud, investigación médica, medio ambiente y movilidad urbana.

Esta ingeniera mexicana lleva años trabajando e investigando sobre cómo serán los coches del futuro, cómo será la movilidad en las grandes ciudades, el consumo energético, la relación entre los coches autónomos y el ciudadano de a pie y los conflictos éticos generados por el uso de algoritmos. Es un espacio fascinante cargado de incertidumbres, una intersección entre el presente y el futuro.

En esta entrevista Jesika habla, sobre todo, de lo que está por venir, de los desafíos a los que deben enfrentarse las sociedades de todo el mundo ante la necesidad de cambiar de paradigmas para un crecimiento viable y sostenible. Y ese futuro, que hace tan solo unos meses no era más que una hipótesis de trabajo, se ha instalado apresuradamente entre nosotros empujado por la pandemia. Los diagnósticos de entonces, circunscritos a los ámbitos académicos y de la investigación, son ahora de dominio público.

Su discurso es entusiasta, luminoso, innovador, audaz y convincente porque explora caminos poco transitados bajo los cánones convencionales de la investigación. Habla de la necesidad de vincular el arte y la creatividad a la investigación y la divulgación, defiende un emprendimiento responsable y positivo; una ética ciudadana vinculada al desarrollo tecnológico. En definitiva, una revolución de las ideas para mejorar el mundo.

¿Cuál fue la razón por la que viniste a Canadá?

Inicialmente vine a estudiar mi maestría. Siempre he estado muy interesada en el área de innovación y tecnología. Cuando estaba estudiando en la universidad mi carrera de ingeniería en manufactura me enfoqué mucho en la parte empresarial y de emprendimiento. Empecé un pequeño negocio trabajando con materiales que formaban parte de deshechos automotrices y que los convertíamos en muebles. A partir de ahí ganamos algunos premios en la universidad, empecé a entrar en el área de emprendimiento, el sector automotriz me llamó la atención pero siempre teniendo presente la parte de innovación.

En el 2006 recibí una oportunidad de venir a Canadá a hacer una maestría en la Universidad de McMaster. Se llamaba Master of Engineering, Entrepreneurship and Innovation, y te ofrecía dos cosas: enseñarle a los estudiantes que tienen habilidades técnicas  la parte de negocios y asociarte con científicos o personas técnicas para ayudarles a desarrollar sus modelos de negocio. Una de las preocupaciones más grandes aquí en Canadá son los miles de dólares que están invirtiéndose en investigación y desarrollo y que no se están pudiendo comercializar. La idea por lo tanto era traer a gente aquí que tuviera expertise, que tuviera emprendimiento de la parte técnica y enseñarles cómo traducir esa parte técnica en la parte de negocios. Me encantó ese enfoque. Al final cuando me gradué terminamos abriendo una pequeña spin-off como parte de la universidad e hicimos investigación en celdas solares flexibles de alta eficiencia.

¿Cómo surgió la posibilidad de entrar a trabajar en MaRS y cuál ha sido tu evolución desde entonces?

Surgió cuando estaba trabajando en este proyecto de la Universidad de McMaster del que te hablaba. MaRS me estaba proporcionando servicios porque yo en ese momento era una emprendedora y así fue como conecté con ellos. Cuando dos años y medio después, en 2010, decidimos cerrar nuestro laboratorio de investigación se abrió una oportunidad aquí en MaRS para liderar el equipo de cleantech, tecnologías limpias, en el área de inteligencia de mercado. Ahí expandí un poco más mi punto de vista, no solo me enfoqué en el área de energía solar sino que empecé a explorar otros sectores como energía geotermal, eólica, coches eléctricos, redes inteligentes… en ese momento fue cuando me di cuenta de que mi futuro estaba enfocado en la innovación, pero en la innovación con impacto. Crear ciudades inteligentes para poder ofrecer alternativas a las soluciones que tenemos actualmente.

Jesika Briones
Foto: Julio César Rivas / Lattin Magazine

Estás hablando constantemente de evolución en el mundo de la investigación, pero ¿cuál ha sido tu evolución personal desde que llegaste a MaRS en 2010?

Aquí en MaRS yo me considero una entrepreneur. La organización me ha dado la oportunidad de desarrollar mis propios proyectos y comencé, como te comentaba al principio, con inteligencia de mercado. Después de eso me asocié con uno de mis compañeros para empezar un proyecto nuevo que se llama “Advanced Energy Center”. Jon Dogterom y yo fuimos los cofundadores de ese concepto. Nos empezamos a dar cuenta de que en el área de tecnologías limpias la parte de energía era algo que interesaba mucho a las startups pero MaRS no tenía necesariamente las relaciones establecidas con mecanismo de gobierno u otros socios corporativos. Lo que hicimos fue tratar de explorar qué podíamos hacer para ayudar a estas tecnologías que estaban trabajando en redes inteligentes, almacenamiento de energía, en todo el concepto de Smart Green y Smart City…


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Comenzamos con un evento que llamamos “Future of Energy” y tuvo bastante atención, logró crear un caso que nos permitió presentarlo al Ministerio de Energía, que normalmente es un ministerio que se enfoca en la parte técnica. Le hicimos entender que era importante entender la parte de comercialización en sectores que van a ser disrruptivos en el futuro de la energía. Entonces logramos su apoyo y creamos “Advanced Energy Center”, concepto que estuvo vivo por cerca de cinco años y medio.

En este tiempo me enfoqué mucho en la parte de business development y relaciones internacionales y tuve mucha interacción con mercados como Chile, Colombia, México… me encantó poder ir a representar a las compañías a estos mercados y hablarles a los reguladores eléctricos y a las compañías eléctricas sobre el potencial que nosotros estábamos viendo y sobre cómo podíamos compartir las experiencias.

Tú promoviste también un proyecto dentro de MaRS ciertamente innovador que relacionaba tu área de trabajo, la energía, con el arte…

Aquí surge mi parte creativa y artística. Fue un proyecto en asociación con un grupo de estudiantes de aquí que se llamaba “Studio Y”. La idea es que estábamos un poco cansados de ver las típicas fotos de la tierra derritiéndose, el oso polar viajando en el pedacito de iceberg… cuando aquí en MaRS estamos desarrollando soluciones tecnológicas que están ofreciendo una alternativa a ese problema. Me cansé de ver ese tipo de exhibiciones y me puse a ver y a pensar por qué no tratábamos de exhibir este tipo de soluciones tecnológicas con un ángulo diferente y hacerlo entender a la gente de otra manera a través de la parte artística.

“Hay que crear un poco de esperanza y de hacer ver a la gente que no tenemos que asustarnos, que existen otras opciones para poder ayudar a nuestro planeta”.

Muchas veces cuando tratas de comunicar de forma tan seria la parte del cambio climático la gente lo que hace es detenerse o irse por otro lado porque son temas bastante pesados, aceptémoslo. Entonces la idea aquí es presentar soluciones. Lo que hicimos fue conectar a nuestros mejores emprendedores con artistas locales de Toronto. La idea era que el artista se enfocara en la vida de la persona para reflejar cómo llegaron a desarrollar este tipo de energías y después exponerlas en una exhibición de arte que llamamos Adjacent Possibillities: Art and Energy. Fue una experiencia bastante interesante.

Uno de mis mejores recuerdos fue cuando dos estudiantes de la Universidad de Toronto, muy jóvenes, se acercaron a mi y me dijeron: sabes qué, nosotras no habíamos considerado el área de ingeniería como una carrera pero en el momento que vimos la historia del emprendedor nos llamó mucho la atención y quisiéramos saber más. Esa era mi intención, además de crear un poco de esperanza y de hacer ver a la gente que no tenemos que asustarnos, que existen otras opciones para poder ayudar a nuestro planeta.

Foto: Julio Cësar Rivas / Lattin Magazine

Tuviste un breve paréntesis en tu etapa en MaRS…

Así es. Estuve trabajando en MaRS durante siete años, después cambié de organización y estuve en Ontario Centres of Excellence donde me contrataron para ser Senior Manager en Connected and Autonomous Vehicles. Ahí mi responsabilidad era estar al cargo de un proyecto de 80 millones de dólares que se enfocaba en desarrollar todos los programas que promueven a los emprendedores en la parte de vehículos conectados y autónomos y también infraestructura inteligente.

Trabajé ahí durante algo más de un año pero después surgió una oportunidad para regresar nuevamente a MaRS en la parte de coches autónomos e inteligencia artificial. Yo entonces ya estaba interactuando mucho con MaRS a través de mi nuevo trabajo y cuando me comentaron sobre esta oportunidad de volver a trabajar para esta organización, que es el centro de innovación tecnológica más grande de Norteamérica, con la gente que quiero, con los colegas que me han apoyado en todas mis ideas, fue, como se dice aquí, “no brainer” (una decisión fácil de tomar).  

¿En qué os estáis enfocando en Connected and Autonomous Vehicles en MaRS?

Cuáles son las plataformas en inteligencia artificial que van a ayudar al desarrollo de coches autónomos, conectados y en la parte de infraestructura inteligente. Porque obviamente no solo son los vehículos, también tiene que ver la infraestructura.

¿Cómo convives con tu condición de mexicana en un ecosistema tan diverso y competitivo como el de MaRS?

Una de las cosas de las que me siento más agradecida es que siento que este país le abre las puertas a la gente que tiene ganas de salir adelante. Trabaja duro y aprende acerca de los temas que les fascinan y les apasionan. En pocas palabras, Canadá me ha abierto las puertas porque se ha enfocado en mi capacidad, en mi creatividad, en mi trabajo duro, y eso a lo mejor lamentablemente es algo que no ves en otros países. Me siento muy agradecida por esa oportunidad. Pero también sé que he trabajado muy duro para llegar a donde estoy.

¿Y cuál ha sido tu experiencia como mujer?

Tengo dos versiones. La primera es si por el hecho de ser mujer hay barreras en el mundo de la ciencia y la tecnología. Todos los sectores para los que he trabajado son altamente dominados por hombres, desde mi trabajo en México en el área de metales, después de automotriz, el área de energía y actualmente nuevamente en el sector automotriz pero enfocado en el futuro del transporte. Sin embargo nunca lo he visto personalmente como una barrera.

“El tiempo que tenemos en este planeta es muy corto para tener que enfocarnos en gente que está tratando de crear daño, tienes que encontrar a tus socios, a tus aliados”.

Lo disfruto y me apoyo en aquellas personas que tienen confianza en sí mismas y que actúan como seres humanos independientemente de su genero; que saben que están trabajando para crear progreso, para crear un impacto en la sociedad, para ayudar a los seres humanos u otras especies. Este tipo de personas se enfocan en ideales, en sueños, en objetivos y a ti te ven como la persona que les vas a ayudar a desarrollar ese tipo de objetivos independientemente de que seas un hombre o una mujer. Una de las cosas que más me ha ayudado es haber aprendido a identificar a este tipo de personas. Están alineados con tu manera de pensar y te ven como un partner y no como un reto o un riesgo.

Jesika Briones
Foto: Julio C. Rivas / Lattin Magazine

A mi me da mucho orgullo ser una de las pocas mujeres en este sector aunque al mismo tiempo no lo quiero ver así siempre. Cuando me encuentro en un cuarto donde soy yo y 30 hombres decidiendo sobre el futuro de la energía en esta provincia me encanta estar ahí, me encanta estar en esa mesa y dar mi opinión. No me quedo callada. A mi me gustaría ver que otras mujeres se sintieran con la misma confianza para poder dar su opinión. Obviamente hay casos en los que recibes comentarios ignorantes, que te tratan de una manera diferente, pero yo creo que todo eso lo dominas con tu mente y te enfocas en la gente que realmente quiere hacer un cambio. Esos son tus aliados y así es como vas a seguir creciendo. El tiempo que tenemos en este planeta es muy corto para tener que enfocarnos en gente que está tratando de crear daño, tienes que encontrar a tus socios, a tus aliados.

¿Cómo visualizas en un horizonte de cinco años la industria del transporte en la que estás trabajando, que está experimentando profundos y rápidos cambios?

Las generaciones que estamos ahora en el planeta somos protagonistas de una gran revolución, desde internet, el acceso a computadoras, lo que estamos viendo ahora con el futuro del transporte y de la energía… son tiempos muy interesantes. Mi sector obviamente va a cambiar drásticamente. Actualmente hay cinco niveles de autonomía en cuestión de los coches autónomos: el nivel 0 era el que tenían nuestros abuelitos, son los coches que se construyeron en los años 50 y 60. No hay computadoras, es un coche simple, sencillo. La idea aquí es llegar al nivel 5, que es autonomía completa, sin intervención humana. El coche podrá circular en cualquier tipo de circunstancias y de medio ambiente.

Las consideraciones actualmente son muchas: el sector de transporte y vehículos autónomos no es solo la ingeniería requerida para llevar a cabo este tipo de proyectos. También se consideran otros aspectos como, por ejemplo, qué es lo que vas a transportar. ¿Vas a transportar gente o productos? ¿Dónde se van a utilizar este tipo de vehículos? ¿Se van a utilizar en las avenidas o en zonas rurales? ¿Se van a utilizar en carriles de alta velocidad? ¿Qué tipo de autonomía se va a permitir en las calles? Actualmente el gobierno de Ontario te permite un nivel de autonomía 3 en el ámbito comercial, que significa que tu coche puede ejecutar dos o tres funciones al mismo tiempo. Por ejemplo, puede acelerar, puede frenar y mover el volante. Otra de las cuestiones es la parte ética y moral, qué decisiones van a tomar los coches o los algoritmos que están dentro del vehículo. Es una de las cuestiones que tienen que tener en cuenta los desarrolladores de vehículos y los científicos.

“La idea es que en un futuro no dependamos de un coche sino que este vehículo esté circulando, que sea ecológico, que no contamine”.

Es un mundo increíble que hay que tomar en cuenta para poder decir ya que estamos listos para dejar que esta tecnología se implemente al 100% en las calles de nuestras ciudades. Obviamente la ingeniería, las políticas que se requieren, los permisos que se requieren, la parte filosófica, la parte moral, la parte ética, cómo va a reaccionar el usuario ante este tipo de vehículos… no es lo mismo que seas el propietario del vehículo que requerir los servicios de un vehículo autónomo… la idea es que en un futuro no dependamos de un coche sino que este vehículo esté circulando, que sea ecológico, que no contamine. No tener los vehículos parados por tanto tiempo como ahora y por lo tanto utilizar esos espacios de parking que ya no serán necesarios para otros usos recreativos, comunitarios o culturales.

Jesika Briones
Foto: Julio C. Rivas / Lattin Magazine

Tu trayectoria en Canadá puede ser una inspiración para otras mujeres mexicanas o latinoamericanas que pueden estar pensando en venir a Canadá a estudiar su carrera universitaria o para desarrollar sus carrera profesional. ¿Qué consejos les darías?

Yo les diría que no se dejen llevar por distracciones, actualmente hay muchas distracciones; las redes sociales llenan nuestra cabeza de ruido. Les aconsejaría que se enfocaran mucho en qué ideas tienen, cómo quieren enfocarlas, cuáles son sus ideales para mejorar el mundo… Yo creo que ya ha pasado el tiempo de pensar en crear negocios por el simple hecho de crear negocios, hay que hacerlo para poder lograr un impacto social positivo y al mismo tiempo asociarte con ese tipo de gente que tenga el mismo tipo de ideales. Cuando encuentres a personas que tengan esos mismos ideales, que también sueñen con hacer ese tipo de cambios, será cuando empezarás a poder crecer. Y nunca limitar tu creatividad.

Si yo me preguntara ahora qué hubiera hecho diferente sería en enfocarme menos en cosas superficiales y pasar mucho más tiempo leyendo más libros, dialogando con personas que tienen diferentes perspectivas, eso es muy importante, porque siento que las redes sociales nos están encarrilando a un tipo de pensamiento en el que puedes elegir solo los grupos que solo van de acuerdo a tus ideas, sin retarte a pensar diferente. Tener un pensamiento crítico es bastante importante y hay que seguir peleando por mantenerlo. Cuando tienes una idea, crees en ella, y estás dispuesto a trabajar duro por esa idea, no hay nada más que seguir adelante y tratar de encontrar a las personas que piensen como tú. Aquí en Canadá una de las cosas que más me ha ayudado es ese sentido de comunidad, en cuanto encuentras a unas persona que está intentando crear el mismo impacto que tú, otras personas se unen. Es una tierra de creatividad.

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Journalist, entrepreneur, writer and Spanish publisher with more than twenty-five years of experience in the field of communications: radio, print and digital. He is a founding member of Lattin Magazine and co-founder of XQuadra Media, a Toronto-based communications startup dedicated to developing creative and strategic content. He has been Editor-in-Chief of PanamericanWorld, a bilinual online information platform created in Toronto with the aim of establishing links between Canada and the Americas. In 1996, he co-founded the communication company Pirineum Multimedia in Spain, dedicated to the development of communication strategies, management of communication projects for private and public companies, web development, cultural events and publishing and advertising production. He specializes in editorial management and is the author, co-author and coordinator of more than twenty books and travel guides.