¿Cómo y cuándo se recuperará Canadá de la crisis económica provocada por el coronavirus?

La manera en la que se recupere la economía canadiense tras el coronavirus determinará la duración de la crisis y sus consecuencias. Si lo hace en forma de W, como muchos vaticinan, será un camino largo y doloroso.

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Foto: Markus Winkler en Unsplash

¿Cómo será el futuro económico de Canadá? ¿Cuánto tiempo tardará en recuperarse del zarandeo sufrido por el brutal impacto del coronavirus? ¿Volverá a tener el país una economía tan robusta como la que lucía antes de la pandemia? ¿Podrán recuperar su trabajo los tres millones de canadienses que han perdido su empleo en los últimos dos meses?

Éstas son algunas de las preguntas que se hacen a diario los políticos, analistas económicos y, evidentemente, los ciudadanos del país. Entre marzo y abril aproximadamente tres millones de canadienses perdieron sus empleos y la tasa de desempleo se elevó al 13%, el segundo índice más alto desde que existen los registros de Statistics Canada.

El presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Jerome Powell, declaró este fin de semana que cree que “la economía comenzará a recuperarse en la segunda mitad de este año pero que el futuro, como siempre, será incierto”.

Como explica hoy en la CBC el periodista Peter Armstrong, al hablar de recuperación económica hay que familiarizarse con unas letras que muchos países desafortunadamente conocieron durante la gran recesión de 2008.

¿La recuperación se verá como una V o más como una U? ¿Tendrá la forma del logo de Nike o el aspecto tambaleante de una W? ¿El peor de los casos es la temida L? ¿Pero qué significan todas estas letras en términos económicos? Y, lo más importante, ¿qué impacto tendrían llegado el caso?

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Armstrong recuerda que un escenario preocupante sería la llamada recuperación en forma de W. Justo cuando la economía se abre y comienza a recuperarse, un nuevo brote obligaría a cerrar todo nuevamente. Algunos modelos predicen muchos parones y reinicios; una serie de W con reaperturas y cierres a medida que se producen nuevos brotes. Es un escenario que puede dejar exhausta a la población y completamente esquilmados los recursos públicos.

Parece que los expertos coinciden en que cada sector de la economía canadiense tendrá una recuperación diferente; es decir, tendrá una letra diferente.

“En todas las industrias es probable que no haya dos caminos de recuperación idénticos”, dijo el economista senior de TD Bank, Brian DePratto, en un reciente informe. Según este documento, la mayoría de los sectores de la economía canadiense se están recuperando de una de las tres maneras.

Se proyecta que las artes, el entretenimiento, los viajes y el turismo verán un escenario en forma de L con una gran caída y un largo camino de regreso a una apariencia de normalidad. Estas son, por lo tanto, malas noticias para cruceros y hoteles, pero otras empresas están buscando recuperaciones mucho más optimistas.

“Es probable que algunos sectores como las pequeñas tiendas de alimentos y el transporte solo vean un impacto modesto a corto plazo y una recuperación rápida, colocándolos entre los que adoptaran una forma de V”, vaticinó DePratto.

Según estas previsiones, el resto de la economía probablemente estará experimentando una U, un período sostenido de dolor seguido de una eventual recuperación gradual hasta alcanzar el lugar que disfrutaban antes de que irrumpiera el coronavirus.

Sin embargo, muchos analistas recuerdan que la actual crisis tiene diversos elementos externos que la hacen muy diferente a otras que se vivieron en el pasado. “Este no es un problema económico, es un problema de salud”, ha recordado Goldy Hyder, presidente y CEO del Consejo Empresarial de Canadá. Por lo tanto, las recetas para salir de ella no se han aplicado con anterioridad, no hay antecedentes a los que acudir.

En este sentido, Hyder sostiene que la crisis financiera de 2008 fue importante en su en su magnitud y alcance pero, “en comparación, fue una crisis bastante simple de manejar”.

Los gobiernos adoptaron entonces medidas para apuntalar la infraestructura financiera, se apoyaron en los programas tradicionales de estímulo para que las personas volvieran al trabajo y bajaron las tasas de interés para alentar a los consumidores a pedir créditos y activar el consumo. Una vez que la economía tocó fondo, la subida fue bastante rápida.

Ahora el tipo de recesión es bien diferente. “Estamos lidiando no solo con un virus médico que ha afectado nuestra forma de comportamiento”, ha afirmado Karl Schamotta, estratega jefe de mercado de la firma de cambio Cambridge Global Payments. “También estamos lidiando con un virus psicológico y la pregunta ahora es cuándo nos sentiremos cómodos, cuándo recuperaremos nuestros comportamientos de siempre”.

Mucho se ha repetido estas semanas que el virus que más rápidamente se está propagando es el del miedo; está paralizando la economía pero también la voluntad de los ciudadanos por recuperar su normalidad. Los consumidores están asustados y preocupados por la propagación del virus, ha declarado Hyder, y “las empresas conocen el riesgo de reabrir demasiado pronto”.

“¿Qué pasa si abres la economía y no aparece nadie?”

Hyder explica que se puede apretar un interruptor y abrir tiendas y servicios, pero convencer a los consumidores de que vuelvan a sus hábitos anteriores será una tarea más difícil. “Para aplicar cualquier modelo de recuperación sería prudente recordar eso”, concluye.

Por ello, la posibilidad de que una W de largo recorrido defina la economía canadiense durante los próximos meses es una posibilidad que se impone sobre otras alternativas. Múltiples W en cadena es un escenario que muchos analistas consideran como el más factible debido a la influencia de una variable que no se estudia en economía: el miedo a un virus.