John Tory logró el 63% de los votos, un 23% más que lo logrado en las elecciones de 2014. Su victoria ha sido incontestable.

John Tory ganó fácilmente la reelección como alcalde de Toronto tras lograr el 63% de los votos frente a su más directa rival,  Jennifer Keesmaat, que obtuvo el 23%. Aunque los sondeos previos otorgaban una clara victoria a Tory, el resultado final estuvo muy por encima de las expectativas más optimistas. Los datos son contundentes: Tory incrementó su apoyo en 23 puntos porcentuales respecto a las elecciones de 2014, en las que logró un 40% de los votos.

Muchos analistas han coincidido en las últimas horas en que la incontestable victoria de Tory, ex líder del Partido Conservador-Progresista de Ontario, ex comentarista radiofónico y ex ejecutivo, es el desenlace natural de una campaña de bajo perfil en la que sus rivales no han tenido capacidad para construir un relato alternativo. El actual alcalde supo jugar bien esas bazas y optó por no arriesgar, evitando lanzar promesas espectaculares y negándose a participar en un debate cara a cara con su principal rival, Jennifer Keesmaat, que fue durante varios años planificadora urbanística del Ayuntamiento de Toronto.

Lo cierto es que la abrumadora victoria de John Tory le deja en una posición de fuerza para enfrentarse al que, probablemente, será uno de los grandes desafíos de su segundo mandato: convivir con un premier de Ontario que ha mostrado desde el primer momento un gran interés por intervenir en la vida y gestión de la capital de la provincia.

“Irónicamente, el primer efecto de la reducción del consejo es fortalecer el peso de las fuerzas anti-Ford en el consejo municipal”, dijo en la noche del lunes a CBC el profesor de política de la Universidad de Ryerson, Myer Siemiatycki.

Resultados globales en la alcaldía de Toronto.

Edward Keenan, analista del Toronto Star, señalaba en un primer análisis tras conocerse los resultados que “éste será un consejo que se mantendrá dividido casi por igual entre la izquierda y la derecha, con un puñado de centristas y relativamente recién llegados que mantendrán el equilibrio de poder que determina el curso de la ciudad”. Keenan sostiene que los votantes han optado por “más de lo mismo” ante la escasa entidad de los rivales que concurrieron en esta campaña.

Es interesante observar que en la última semana de la campaña, una encuesta realizada por DART Insight para el Toronto Sun mostró que una gran mayoría de los encuestados apoyaba las principales propuestas políticas de Keesmaat, la principal rival de Tory (incluido un “impuesto de lujo” para los altos cargos y propiedades de valor, derribo de la autopista del este de Gardiner y conversión de algunos campos de golf municipales en parques públicos), incluso mientras una gran mayoría similar pensaba apoyar a Tory para alcalde. Consciente de ello, éste señaló en la noche del lunes al conocer su victoria que en los próximos días se sentará con Keesmaat porque “hay muchas propuestas de su programa electoral que me parecen muy interesantes”.

La reducción del tamaño del consejo anticipaba la salida de la vida política local de muchas caras conocidas de todo el espectro político. Después del lunes, el consejo de la ciudad se despedirá de veteranos representantes de la izquierda (incluidos Joe Mihevc y Mary Fragedakis) y de la derecha (Giorgio Mammoliti, Vincent Crisanti). Por el contrario, la configuración del consejo no ha dejado espacio para muchas caras nuevas. Bradford en Beaches-East York, Jennifer McKelvie en Scarborough-Rouge Park, y Cynthia Lai en Scarborough North llegan como principales novedades al nuevo ayuntamiento.

Más de 400 comunidades votaron por su próximo gobierno municipal después de una extraña campaña electoral que ha tenido un escenario insólito en Toronto. La decisión del premier de Ontario, Doug Ford, de reducir a la mitad (de 47 a 25) el número de escaños en el ayuntamiento de la primera ciudad de Canadá, marcó de manera definitiva tanto los discursos de los candidatos como la percepción de los votantes. Keesmaat y otros rivales intentaron pintar a Tory como débil y poco dispuesto a defender la ciudad ante la injerencia de Ford. Su principal rival incluso abogó en campaña por independizar a Toronto de Ontario ya que la Constitución canadiense limita de manera notable la autonomía de los municipios a la hora de gestionar sus propios asuntos y recursos.

El alcalde basó su estrategia de respuesta en la no beligerancia: argumentó que prefería un enfoque discreto que le permitiera continuar con los niveles superiores de gobierno y avanzar en la gestión del día a día. Está claro que los votantes, con un perfil ideológico volcado claramente a la derecha, han optado por un escenario de no agresión. Un total de 242 candidatos compitieron por un lugar en el consejo reducido de la ciudad.

Myer Siemiatycki, un profesor de política en la Universidad de Ryerson, señaló a Huffington Post que la victoria de Tory fue “decisiva”, y apuntó que en esta ocasión el actual alcalde solo tuvo un verdadero rival enfrente, a diferencia de la campaña de 2014 en la que tres candidatos tenían opciones reales de triunfo.

Otro de los nombres destacados de la noche fue el de Patrick Brown. Obtuvo 46.454 votos (aproximadamente el 44%) de los votos emitidos para lograr la acaldía de Brampton frente a la actual alcaldesa Linda Jeffrey. Brown, el derrocado líder conservador progresista regresó, de este modo, por todo lo alto al ruedo político después de que en enero se viera obligado a abandonar su puesto como líder del partido provincial en medio de acusaciones de conducta sexual inapropiada, que él sigue negando.

En Mississauga, la ciudad más importante del GTA después de Toronto, la actual alcaldesa, Bonnie Crombie, repetirá mandato después de lograr casi el 80% de los votos frente a su rival más cercano Kevin J. Johnston, que apenas obtuvo el 13%. “Mississauga es nuestra ciudad,y me siento verdaderamente honrada de que me esté dando la oportunidad de seguir siendo su voz en el Ayuntamiento”, dijo Crombie en su fiesta de la victoria el lunes por la noche.

En Hamilton los votantes reeligieron a Fred Eisenberger y su gran propuesta a favor del tren ligero después de una campaña que puso en duda el futuro del ambicioso proyecto de comunicación. Eisenberger logró más del 54 % de apoyo, seguido de Vito Sgro con el 38%.

En otros lugares de Ontario, los problemas técnicos con los sistemas de votación en línea impulsaron a varios municipios a ampliar sus horas de votación, algunos hasta en un día. Cinco municipios del este de la provincia tomaron la decisión de declarar una emergencia por el estado de la elección y ampliaron durante otras 24 horas el periodo de voto, concretamente en el municipio de Laurentian Valley, Pembroke, Petawawa, Renfrew, y el municipio de la región de White Water.