El presidente del Gobierno español pone de ejemplo a Quebec para el conflicto de Cataluña

El presidente del Gobierno español, que llegó este domingo a Canadá en su primera visita oficial, subraya el ejemplo del Quebec para explicar que “desde la política y el respeto a la legalidad se puede hallar soluciones a los conflictos políticos”. Sánchez se reunió con su homólogo canadiense, Justin Trudeau, y reafirmaron las buenas relaciones entre los dos países.

El presidente español cree que de Quebec se puede extraer la lección que desde la política y el respeto a la ley se pueden encontrar soluciones políticas a las crisis.

El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, señaló este domingo en Montreal que Canadá es “es un ejemplo de que desde la política se pueden encontrar soluciones a una crisis secesionista aunque cada país tiene sus caminos”. El político español respondía de esta manera a una pregunta de los periodistas sobre los paralelismos entre el conflicto que se vive en Catalunya desde hace seis años y el que vivió Canadá con Quebec durante los años 80 y 90 del pasado siglo.

Sánchez se encuentra en Canadá en visita oficial, donde ha iniciado una gira de siete días que le llevará también a Nueva York, donde tiene previsto participar en la Asamblea General de la ONU, y después a California. Sánchez participó a través de una charla abierta con Trudeau en el Global Progress Forum, un encuentro de dirigentes progresistas de todo el mundo, y después buscará reforzar su perfil internacional en las cuatro jornadas que pasará en Nueva York en el contexto de la Asamblea General de la ONU.

Esta no era la primera vez que ambos mandatarios se reunían. La anterior vez fue un breve encuentro celebrado el pasado mes de julio en la cumbre de la OTAN en Bruselas. Ahora, con toda la parafernalia de la visita de un mandatario internacional, Trudeau recibió a su homólogo español con el previsible ruido de fondo de la crisis del estado español con Catalunya.

Canadá suele ser puesto como ejemplo por los independentistas catalanes, que piden al gobierno español la misma determinación que tuvieron los gobiernos canadienses cuando permitieron en 1980 y 1995 los referéndums por la independencia de la provincia francófona de Quebec. En ambos casos el No a la independencia ganó por un estrecho margen. En 2006 el Parlamento reconoció a Quebec como una nación dentro de Canadá en un sentido social pero no legal.

Trudeau se refirió a la cuestión catalana y, como ha hecho en otras ocasiones, tiró de diplomacia para evitar cualquier declaración que pudiera ser utilizada en su contra: “Es un asunto interno de España: confío en un acuerdo entre los distintos gobiernos para poder avanzar, de manera que se respete el estado de Derecho, la ley y la libertad de expresión”, afirmó.

Trudeau señaló que la crisis catalana “es un asunto interno de España: confío en un acuerdo entre los distintos gobiernos para poder avanzar, de manera que se respete el estado de Derecho, la ley y la libertad de expresión”.

Sánchez aprovechó su visita a Quebec para lanzar un mensaje de gran calado sobre la posición de su gobierno, que llegó a la Moncloa el pasado mes de junio tras ganar la moción de censura presentada contra el anterior presidente, Mariano Rajoy, respecto a la crisis catalana. No solo defendió que la política tiene que ser capaz de encontrar una salida al margen de la vía judicial, sino que aseguró optimista que “estamos en el camino de resolver el problema”.

Del mismo modo respaldó indirectamente a la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, que se posicionó este fin de semana a favor de los indultos a los presos independentistas; y a la vicepresidenta, que planteaba que deberían salir de la prisión preventiva si se alarga el juicio. “En relación con los indultos, la reflexión de la delegada del Gobierno, que yo comparto, es que en la política española, y especialmente cuando hablamos de la política catalana, falta empatía. Ha habido durante años un lenguaje grueso, de división. Hay que reivindicar la legalidad, pero se ha echado en falta la empatía. La prioridad es restablecer la convivencia”, señaló.

En su primera visita oficial a Canadá, Pedro Sánchez abordó con Justin Trudeau una lista de temas que, según el comunicado oficial emitido en las últimas horas, “quiere sentar las bases de una relación aún más estrecha entre Canadá y España”.

Los dos líderes aprobaron la Agenda de Cooperación Canadá-España, un acuerdo para colaborar más estrechamente para “crear crecimiento económico que beneficie a todos, combatir el cambio climático, promover la igualdad de género y construir un mundo más seguro y pacífico”. Como parte de la Agenda, los primeros ministros subrayaron su compromiso con el libre comercio y destacaron que el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) Canadá-Unión Europea está creando buenos empleos en la clase media y nuevas oportunidades para las empresas en ambos países.

Los dos líderes también aprobaron la Declaración a Favor de la Igualdad de Género, que describe las acciones para abordar las persistentes desigualdades de género y cumplir con los objetivos descritos en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Ambos países redoblarán sus esfuerzos para poner fin a la violencia de género, tomarán medidas para reducir las brechas salariales de género y alentarán la participación de mujeres y niñas en la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.

Canadá y España disfrutan de una fuerte y creciente relación económica bilateral y ambos se benefician del Acuerdo Económico y Comercial Global Canadá-Unión Europea aplicado provisionalmente desde septiembre de 2017. El pasado año, las exportaciones de mercancías de Canadá a España totalizaron casi 1.700 millones de dólares y las importaciones de mercancías de España alcanzaron los 2.8 mil millones, lo que convierte a España en el séptimo socio comercial de mercancías de Canadá en la UE.

En 2017, las inversiones directas canadienses en España se valoraron en 6. 400 millones de dólares, y el stock de la inversión directa de España en Canadá se valoró en cerca de 6.000 millones.