Terry Fox se convirtió en un ídolo nacional y su ejemplo se ha transmitido de generación en generación. Está considerado uno de los cinco canadienses más famosos del siglo XX.

Terry Fox inspiró a todo un país y al mundo a través de su valiente lucha contra el cáncer y su determinación de recaudar fondos para su investigación. No mucho después de perder su pierna por esta enfermedad, Fox decidió correr a través de Canadá para crear conciencia entre sus compatriotas; lo llamó el Marathon de la Esperanza. Su objetivo era recaudar 1 dólar por cada uno de los 24 millones de canadienses que estaban censados entonces. Inicio su marathon un 12 de abril de 1980 en St. John’s (Newfoundland), y concluyó abruptamente 143 días después en Thunder Bay (Ontario), cubriendo un total de 5.373 km, prácticamente la distancia de un marathón diario. Fue un desafío conmovedor que paralizó al país y tuvo con el aliento contenido a todos sus ciudadanos, que se identificaron sin reservas con la historia de superación del joven que había nacido en Winnipeg en julio de 1958.

Fox nunca terminó su proyecto. Se vio obligado a detener su maratón de la esperanza cuando nuevamente el cáncer invadió sus pulmones. Moriría el 28 de junio de 1981 a los 22 años de edad. Su reto ha inspirado a millones de personas en todo el mundo, muchos de los cuales participan cada año en la Carrera Terry Fox para la investigación del cáncer que se celebra en septiembre. En las escuelas de Canadá todos los niños conocen durante este mes la historia de Fox y el mensaje de esperanza que quiso llevar a todos los puntos del país. Un mensaje que permanece vivo y concita la adhesión de millones de personas no solo en Canadá sino en todo el mundo. Fox es un ejemplo de inspiración y de conciencia sobre una de las lacras más importantes de nuestro tiempo.

Desde muy niño fue un activo deportista con grandes cualidades para el atletismo y el baloncesto. Su prometedora trayectoria se vio truncada a los 18 años, cuando fue diagnosticado con sarcoma osteogénico (cáncer de hueso) y los médicos le amputaron la pierna derecha 15 cm. por encima de la rodilla. En cuestión de semanas caminaba con la ayuda de una pierna artificial. No mucho después, en el verano de 1977, Fox se unió al equipo de baloncesto en silla de ruedas de Rick Hansen; ganaría tres títulos nacionales como parte de ese equipo.

Durante sus meses de quimioterapia, Fox fue testigo del sufrimiento de muchos otros afectados por el cáncer y despertó en él la necesidad de hacer algo para concienciar a los ciudadanos y políticos sobre la necesidad de incrementar los recursos para la investigación de esta enfermedad. La noche anterior a su operación cuentan que leyó un artículo sobre Dick Traum, un amputado que había dirigido el maratón de Nueva York. En cierta medida este relato le inspiró para promover el proyecto que le convertiría en uno de los canadienses más famosos del siglo XX: Fox decidió atravesar Canadá corriendo de este a oeste para crear conciencia y recaudar fondos para la investigación del cáncer. Comenzó el entrenamiento de maratón en 1979, usando una pierna protésica adaptada para correr, y participó en la maratón de Prince George (Columbia Británica), en agosto de ese año. Cuando comenzó su Maratón de la Esperanza en abril de 1980, había registrado más de 5.000 km en entrenamientos, y había contado con el apoyo de la Sociedad Canadiense del Cáncer y compañías como Ford Motor Company, Imperial Oil y Adidas.

Fox realmente logró construir un mensaje de esperanza, divulgar la idea de que el esfuerzo y el sacrificio podían ser la mejor conjura para combatir la terrible enfermedad.

Fox arrancó su aventura el 12 de abril de 1980, sumergiendo su pierna artificial en el Océano Atlántico cerca de St. John’s. Corrió alrededor de 42 km (aproximadamente un maratón) por día a través de las provincias atlánticas de Québec y Ontario. Fox contó con el apoyo de su viejo amigo Doug Alward, que conducía una camioneta a lo largo de la ruta, y por su hermano Darrell, quien se unió a ellos en New Brunswick.

Darrell y Doug Alward actuaron como un equipo de apoyo durante el Maratón de la Esperanza, viajando por delante de Terry en la camioneta y deteniéndose cada tres kilómetros para facilitar los descansos. Si bien la cobertura de los principales medios canadienses fue escasa en las primeras semanas, comunidades como Grand Falls y Bishop’s Falls se volcaron desde el primer momento. Fox ganó cada vez más atención mientras recorría las provincias atlánticas y Québec. Cuando llegó a Ontario ya era una estrella nacional, agasajada por miles de personas en las apariciones organizadas por la Sociedad Canadiense del Cáncer. Fox se encontró con el primer ministro Pierre Trudeau, la actriz británica Maggie Smith, y las grandes estrellas de la NHL de la época, Bobby Orr y Darryl Sittler.

Terry Fox junto a la estrella canadiense de los Boston Bruins, Bobby Orr.

A través de su insólito desafío realmente logró construir un mensaje de esperanza, divulgar la idea de que el esfuerzo y el sacrificio podían ser la mejor conjura para combatir la terrible enfermedad. Pero el cáncer volvió a aparecer en su cuerpo, esta vez de forma irreversible. Se vio obligado a dejar de correr en las afueras de Thunder Bay el 1 de septiembre de 1980, cuando un nuevo cáncer había invadido ya sus pulmones. La noticia dejó desolado a todo un país, estupefacto. Aunque Fox prometió entonces que volvería para completar su recorrido por Canadá, nunca lo pudo cumplir; murió menos de un año después en el Hospital Royal Columbian en New Westminster, Columbia Británica, solo un mes antes de cumplir 23 años.

El objetivo de Fox de recaudar un dólar por cada canadiense, o alrededor de 24 millones de dólares, se alcanzó el 1 de febrero de 1981, pero la recaudación de fondos continuó en su nombre y ya nunca se ha detenido. Su valentía y determinación han inspirado a muchos, incluidos Steve Fonyo, Rick Hansen e Isadore Sharp, quienes organizaron el primer Terry Fox Run anual en 1981. La Fundación Terry Fox, que ahora organiza la carrera anual, ha recaudado en este tiempo más de 600 millones de dólares para la investigación del cáncer. Millones de personas en Canadá y en todo el mundo participan todos los años en la carrera de la Fundación. En 2007 se estableció el Terry Fox Research Institute, consagrada a investigar y desarrollar mejores formas para la detección, diagnóstico y tratamiento del cancer. Su actividad, financiada a través de los fondos recaudados por la Fundación, está ayudando a los pacientes de cáncer a más tiempo y con una mejor calidad de vida.

Muchas escuelas, edificios, carreteras y parques de todo el país han sido nombrados en honor de Terry Fox en las últimas décadas. En 2004, Fox ocupó el segundo lugar después de Tommy Douglas en el programa televisivo de CBC The Greatest Canadian. Su historia se ha contado en libros y películas de televisión: el galardonado The Terry Fox Story (1983) y Terry (2005); y el documental Into the Wind (2010), codirigido por Steve Nash.