Maxime Bernier

Maxime Bernier, líder del nuevo People’s Party of Canada (PPC), habla de reducir la inmigración entre 300.000 y 250.000 por año. Foto: M. Bernier / Facebook

El tema de inmigración y el número de personas que está llegando a Canadá ha estado en las noticias durante meses.  Muy pocas de las noticias han sido positivas o adecuadamente presentadas, lo cual ha creado una atmósfera de confusión y temor en las personas que obtienen información sólo a través de los medios de comunicación, los cuales lamentablemente muchas veces están más interesados en noticias de impacto que en un análisis más informado que eduque al lector.

Por su puesto que los medios no son totalmente responsables de esta situación, ya que sólo están reportando lo que dicen quienes crean estas noticias “de impacto”, las cuales les llegan a las emociones de los votantes. Sabemos que habrá elecciones federales en el 2019 y también sabemos que el tema de inmigración se ha usado en diferentes países de Europa, en los Estados Unidos y en Canadá para despertar emociones negativas hacia el inmigrante y el refugiado, como herramienta política para beneficios políticos.

Primeramente, se crea una confusión tremenda entre “inmigrante” y “refugiado”. De acuerdo con la definición académica, hay una diferencia enorme entre estos dos grupos. Un inmigrante es una persona que elige salir de su país y se establece en otro país por razones específicas: puede ser para reunirse con un familiar, para abrir un negocio, por mejores oportunidades laborales, por estudios, etc. Con el inmigrante hay una decisión planeada y ejecutada libremente.

El refugiado, por otro lado, no sale de su país por elección, sino que es forzado por las circunstancias a huir, para proteger su vida y la de su familia.

En el último año hemos visto un incremento en el número de refugiados que llegan a Canadá, y muchos de ellos entrando desde los Estados Unidos por puntos ciegos de la frontera. Esto lo hacen porque el Tratado del Tercer País Seguro no se aplica en los puntos ciegos de la frontera y porque es la única forma en que pueden llegar a Canadá y pedir refugio.

En este momento, Canadá tiene un inventario de casos de refugio de 53.000 personas, y muchos políticos han hablado de que estamos experimentando una crisis a nivel nacional. Si bien es cierto que hay un atraso en la resolución de las peticiones de refugio, cuando miramos al pasado nos damos cuenta de que hemos tenido momentos en que el inventario de casos atrasados llegó a 125.000; por lo tanto, en mi estimación el atraso en este momento no constituye una crisis a menos que algunos políticos quieran usar el momento de confusión y temor para sus propios fines.  

En este revuelto de noticias y de pánico creado, las personas empiezan a confundir al inmigrante y al refugiado y ponen a ambos grupos en la misma categoría. He ahí que un 49% de las personas entrevistadas recientemente por la empresa Angus Reid dijeron que quieren que se disminuya la inmigración a Canadá. Por supuesto que todo el mundo tiene derecho a su opinión, pero creo que en un tema tan importante como la futura fuerza laboral de un país, las opiniones deben ser basadas en información correcta.

Cuando el ministro de Inmigración leyó las proyecciones para los años 2018, 2019 y 2020 a finales del 2017 ante el Parlamento, los números no surgieron de su opinión personal. Antes de llegar a estos números tuvo consultas a través del país con distintas industrias, con grupos comunitarios y con las provincias y territorios para asegurarse de que el número de inmigrantes a llegar se ajustara a las necesidades de estas partes interesadas.

Se espera que para el año 2035 alrededor de 5.000.000 de canadienses sean pensionistas. A estos se le debe unir el número de personas que mueren y el número de quienes se van de Canadá

En las proyecciones también se toman en cuenta las investigaciones sobre los efectos de una población de adultos mayores y el nivel de natalidad en el país. Se espera que para el año 2035 alrededor de 5.000.000 de canadienses sean pensionistas. A estos se le debe unir el número de personas que mueren y el número de quienes se van de Canadá, porque lo crean o no, muchos residentes y ciudadanos canadienses también emigran a otros países.

Se estima también que para ese año habrá un promedio de dos personas trabajando y pagando impuestos por cada pensionado.  Si Canadá no reemplaza la fuerza laboral adecuadamente para poder mantener el statu quo, tendrá que aumentar los impuestos y tendremos menos beneficios como salud y otros.

En un lado de la discusión tenemos a las personas que están en contra de la inmigración y por otro lado tenemos grupos que creen que Canadá debería traer por lo menos el 1% de la población en inmigrantes. De hecho, en el momento en que el ministro de Inmigración dio las proyecciones, hubo un reporte pidiendo que se trajera a por lo menos 400.000 inmigrantes por año.  Las proyecciones dadas fueron de 310.000 para el 2018, 330.000 para el 2019 y 340.000 para el 2020. Como lo explicara el Gobierno en su momento, el incremento de inmigrantes debe ser paulatino porque se debe tener la infraestructura necesaria para que los nuevos inmigrantes logren establecerse exitosamente en Canadá.  Se debe traer el número de personas que se puede absorber e integrar.

Pero a pesar de la necesidad de inmigrantes, lamentablemente esta ola de sentimientos negativos hacia el inmigrante y el refugiado existe. En realidad, no creo que sea una tendencia duradera, sino más bien es una reacción a lo que se está creando deliberadamente por algunos políticos en este momento.

En Quebec, la Coalition avenir Québec (CAQ), que está en primer lugar en las encuestas, hace campaña diciendo que va a reducir el número de inmigrantes que se acepten en la provincia, que exigirán un examen de francés y de valores quebequenses a los nuevos inmigrantes y que quien no lo pasa será expulsado.

Maxime Bernier, quien se retiró del partido Conservador y ha creado su propio partido, People’s Party of Canada (PPC), habla de reducir la inmigración entre 300.000 y 250.000 por año, y ofrece asegurarse de que los inmigrantes compartan los “valores canadienses”.

La crítica de inmigración del Partido Conservador ha estado hablando de la necesidad de proteger nuestras fronteras y de cambiar el Tratado del Tercer País Seguro para proteger al pueblo canadiense. Por su parte, el premier de Ontario, Doug Ford, habló de preocuparse de los nuestros antes de traer inmigración.

Dudo que estas personas no estén al tanto de los problemas que tiene Canadá con respecto a la necesidad de mantener la fuerza laboral en todo el país por medio de inmigración, pero para ellos es un tema que despierta emociones en el pueblo mal informado, a quien se le ha creado un temor por la llegada de extraños a su país. Estas personas darán su voto basándose sólo en este tema tan emotivo. Lo más lamentable es que muchas de estas personas que se dejan llevar por la diseminación de información falsa, fueron ellos mismos en su momento “extraños” en las puertas de Canadá.