Un porcentaje elevado de los encuestados aseguró tener que acudir a préstamos para cubrir necesidades básicas como la alimentación.

Más de una cuarta parte de los canadienses se enfrentan a graves dificultades financieras, según revela un nuevo estudio sobre pobreza realizado por el Instituto Angus Reid. Los resultados muestran un panorama inquietante: el 21% de los encuestados asegura que no pueden pagar la atención dental, mientras que un 25% señaló que recientemente tuvieron que pedir dinero prestado para comprar alimentos.

Angus Reid asegura que intentó ir más allá de las medidas habituales de pobreza utilizadas en este tipo de estudios y que se basan fundamentalmente en los ingresos. El Instituto preguntó a los encuestados sobre sus experiencias personales para poder describir la capacidad de los canadienses para llegar a fin de mes.

A los encuestados se les preguntó sobre 12 situaciones concretas relacionadas con el dinero, incluso si usaron un servicio de tipo de préstamo de pago diario, si usaron un banco de alimentos, si no pudieron pagar una factura de servicios y si pueden asumir los costes de tratamiento dental. De acuerdo a los resultados de esas preguntas, Angus Reid estableció cuatro grupos:

Aquellos en el grupo de “lucha”, aproximadamente el 16 % de la población, se han enfrentado al menos a cuatro de las 12 situaciones de dificultad económica, y aproximadamente el 77% de ellos están experimentando al menos uno de forma continua.

Un 25% señaló que recientemente tuvieron que pedir dinero prestado para comprar alimentos.

Justo encima de ese grupo están los que aparecen categorizados como “al borde” y representan alrededor del 11% de la población. Es más probable que recientemente hayan comenzado a afrontar problemas financieros, pero están al borde de serias dificultades. El resto de la población está dividida en dos grupos, no necesariamente similares: el “recientemente cómodo” y el “siempre cómodo”.

Las personas del primer grupo generalmente conocen ciertas estrecheces económicas, pero no se enfrentan a esa situación en este momento. La gran mayoría de las personas del último grupo nunca ha experimentado ninguna de las situaciones de dificultades financieras descritas en la encuesta.

En su informe, Angus Reid señala que los ingresos de los hogares están altamente correlacionados con los cuatro segmentos, pero tal vez no tanto como cabría esperar. El grupo de investigación señaló que más de una de cada cinco personas en el grupo “que lucha” tiene ingresos familiares entre 50. 000 y 100. 000 dólares al año. Sin embargo, según sus respuestas a la encuesta, esas personas enfrentan dificultades financieras, que pueden deberse a la deuda, el costo de la vida en su área o el costo de la crianza de los hijos.

Angus Reid señala que también buscaba una idea de cómo aquellos que enfrentan dificultades financieras se ven a sí mismos. El experimento ofrece respuestas de gran valor. Cuando se les preguntó si consideraban que su situación financiera personal era mejor, peor o igual que la de sus padres en la misma etapa de la vida, el 67 % de los que dicen “luchar” a diario en materia financiera, respondieron que estaban peor, mientras que el 54% de los que estaban “al límite” pensaron que lo estaban haciendo peor que sus padres. Entre el grupo “siempre cómodo”, solo el 16% pensó que estaban peor.