Lectura de la Proclamación de la Confederación en Kingston, Ontario, el 1 de julio de 1867.

Canadá celebra este primero de julio el 151 aniversario de su fundación, cuando la Ley de la Norteamérica Británica unificó las provincias británicas de New Brunswick, Nueva Escocia, Quebec y Ontario en el Dominio de Canadá. Aquel día los cuatro territorios firmaron un acuerdo de colaboración y convivencia, un ejercicio de pragmatismo político, que estaba lejos de representar el sentimiento de identidad nacional que hoy celebran los canadienses.

Después de que los estados del norte de los EE UU ganaran la Guerra Civil estadounidense, había una gran preocupación en el norte de América y Londres ante la hipótesis de que “los estadounidenses victoriosos en el norte tomaran Canadá, y gran parte de la motivación para unir las provincias fue precisamente crear una línea más fuerte de defensa contra los Estados Unidos, según recuerda Peter H. Russell, un científico político especializado en historia de Canadá. Además apunta que “los constructores de la constitución, a los que llamamos ‘Padres de la Confederación’, estaban convencidos de que lo que condujo a la Guerra Civil en el sur fue la existencia de una federación débil, por lo que trataron de crear un gobierno federal mucho más fuerte que Estados Unidos desde el principio”.

Sin embargo, el nombre Canadá no se estableció en 1867; se deriva de la palabra Huron-Iroquois “kanata”, que significa “aldea” o “asentamiento”, y que ya se usaba desde el siglo XVI, cuando los habitantes del lugar señalaron al explorador francés Jacques Cartier en dirección a la “aldea” ahora conocida como Quebec City. Que Canadá se convirtiera en un “Dominio” también es una historia que tiene que ver mucho con la difícil convivencia en origen con el vecino del sur, recién salido de la guerra de secesión. La Confederación originalmente iba a ser nombrada como un “reino” de Canadá hasta que “la oficina exterior británica argumentó que: “a los estadounidenses no les gustará un reino en su frontera, llamémoslo de otra manera, o vamos a tener malas relaciones con los estadounidenses”, apunta Russell.

Leonard Tilley, uno de los Padres de la Confederación, se inspiró para sugerir la palabra “dominio” en el Salmo 72: 8, que establece que Jesucristo “tendrá dominio también de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra”. (La versión latina “A Mari Usque Ad Mare” se convirtió en el lema nacional del país). Por eso, el Día de Canadá se conoció originalmente como “Día del Dominio” cuando se estableció como fiesta nacional del 1 de julio de 1879. Es decir, pasaron 12 años hasta que esa fecha se grabó en rojo en el calendario canadiense.

La plena independencia del Reino Unido no se lograría hasta 1982, cuando fue aprobada la “Ley de Canadá”, por la que el Parlamento británico transfirió el poder al Parlamento canadiense.

Y, aunque algunas historias se refieren al Día de Canadá como el “Día de la Independencia de Canadá”, este nuevo Canadá mantuvo una fuerte conexión con Gran Bretaña y el ejército de los EE UU. En cierta medida, proporcionó un sentido de seguridad para la nueva nación.

Los canadienses, con el tiempo, adquirieron cada vez más independencia de Gran Bretaña, aunque fue un proceso lento y no exento de dificultades. Después de la Primera Guerra Mundial, el 10 de enero de 1920 Canadá se unió a la Liga de las Naciones como una nación independiente. “Cuando comenzaron a sacar a los alemanes de las trincheras, bajo el mando de Canadá, fue la primera vez que todos los canadienses luchaban juntos. Esa circunstancia novedosa les transmitió la sensación de que no querían ser dirigidos por el imperio británico”, afirma Russell.

El primer ministro Sir Robert Borden había promovido un esfuerzo nacional masivo en apoyo de la madre patria, pero también exigió que Gran Bretaña reconociera los sacrificios de Canadá en tiempos de guerra con una mayor autonomía después de la guerra. Canadá firmó como país independiente el Tratado de Versalles (1919) que cerraba formalmente la guerra y asumió un papel cauteloso y no comprometido en la recién creada Liga de las Naciones. El acuerdo de Londres para reevaluar los arreglos constitucionales entre Gran Bretaña y sus dominios culminó en el Estatuto de Westminster (1931), que formalizó la autonomía plena de los dominios en las decisiones sobre su política exterior.

En 1965 Canadá adoptó su primera bandera nacional oficial, la actual, que reemplazó a la bandera del Reino Unido. La Red Ensign (“Pabellón Rojo”) canadiense había sido usada extraoficialmente desde 1890 y fue aprobada en un decreto de 1945 para usarse en “cualquier lugar u ocasión en que sea deseable izar una insignia canadiense distintiva”.

Pero la plena independencia del Reino Unido no se lograría hasta 1982, cuando fue aprobada la “Ley de Canadá”, por la que el Parlamento británico transfirió el poder para cambiar la constitución de Canadá al Parlamento canadiense. Esa es la constitución, promovida por el entonces primer ministro, Pierre Trudeau, que sigue hoy vigente en Canadá. La reina Isabel II, sin embargo, conserva su papel de reina de Canadá y está representada por la Gobernadora General Julie Payette. Unos meses después de la aprobación de la ley de 1982, un proyecto de ley cambió el nombre del Día del Dominio por el Día de Canadá.