Colm Feore y Patrick Huard son los protagonistas de esta película dirigida por Erik Canuel en 2006.

Ha aparecido un cuerpo sin vida en la frontera de dos provincias, una de sus extremidades está del lado de Ontario, la otra, en Quebec, el cadáver cuelga exactamente en el letrero que oficializa la entrada y la salida de estas provincias. Este hecho trae como consecuencia que dos policías, Martin (interpretado por Colm Feore) y David (Patrick Huard), un ontariense y un quebequés, tengan que trabajar juntos para resolver el caso.

Bon Cop Bad Cop se vale de la formula cinematográfica de los “Buddy cop films”, popularizada en los años ochenta gracias a obras tan conocidas como 48 horas (1982), Arma letal (1989) y, una serie de televisión como Miami Vice, sólo para citar unos de los tantos ejemplos disponibles.

En Bon Cop Bad Cop estamos ante una película de entretenimiento sin mayores pretensiones, realizada con una estética meramente pop a la Michael Bay, con dosis de humor negro, toques de sátira y de violencia irreverente a la Tarantino. Sin embargo, lo que resulta interesante es que el filme explota, de manera muy consciente, un sentido del humor centrado en las diferencias lingüísticas y de carácter que tiene esta pareja de policías.

Martin es de Toronto, en comparación con David, él es reservado, flemático, políticamente correcto, tiene una relación menos comunicativa y distante con su familia; él representa el carácter anglosajón según la percepción popular que se tiene del mismo.

En cambio, su colega montrealés, es más expresivo, espontáneo, sensual, coquetea todo el tiempo con lo incorrecto y, tiene una relación más cálida con sus familiares; este personaje cae en la noción que se tiene de los francófonos; modales y maneras de proceder más aproximados a los de la cultura latina.

‘Bon Cop Bad Cop’ no es una obra sólida, en ocasiones resulta excesiva y roza el mal gusto. Pero tiene carisma y entretiene de forma ingeniosa.

Dentro del desglose del humor cultural se destacan la notable cantidad de frases, expresiones y juego de palabras manifestadas en “francés quebequense”, las cuales superan por mucho, a las presentadas en el idioma inglés.

Se podría argumentar que esto se debe al hecho de que los realizadores de la película la han producido especialmente para la audiencia de Quebec, provincia en la que resultó un exitazo de taquilla, tanto que trajo como consecuencia la realización de una secuela. Este argumento es correcto, pero en el fondo de éste, hay una razón mucho más sólida, la misma en la que el filme hace su mayor énfasis: la cultura del francés es más expresiva y, por consiguiente, resulta más creativa a la hora de transmitir emociones, opiniones y sensaciones.

Ciertamente, Bon Cop Bad Cop no es una obra sólida, en ocasiones resulta excesiva, hasta roza con el mal gusto. Sin embargo, tiene carisma y entretiene de forma ingeniosa. Huelga señalar que se trata de un producto muy regional, resultaría complicado de entender para una audiencia que no esté familiarizada con el bilingüismo canadiense; pero es esa misma cualidad que lo convierte en una referencia para percibir ciertas características distintivas de estos vecinos, Ontario y Quebec, de los anglófonos y los francófonos.


Título original: Bon Cop Bad Cop
Año: 2006
Director: Erik Canuel
Guion: Leila Basen, Alex Epstein, Patrick Huard, Kevin Tierney
Protagonistas: Colm Feore, Patrick Huard, Lucie Laurier, Sylvain Marcel, Pierre Lebeau, Ron Lea, Sarain Boylan, Sarah-Jeanne Labrosse.