Arriba de izquierda a derecha: Adriana Salazar, Maria Alejandra McCormick, Angelina Peraza y Marcela Chein. Abajo de izquierda a derecha: Claudia Falquez, Martha Bátiz, Amanda Martínez y Verónica Richards.

El Día Internacional de la Mujer, que se celebra este jueves, ha adquirido esta año una dimensión nueva y una repercusión inédita debido a la incorporación de nuevas reclamaciones como el fin de la brecha salarial, y movimientos como el #MeToo o Times Up, que han logrado desbordar una corriente reivindicativa de carácter global. Aunque en Canadá no se celebran este día huelgas femeninas como ocurre en otros países, en España los sindicatos cifran en 5 millones la participación, el país mantiene su tono reivindicativo y los colectivos feministas han alzado la voz para exigir igualdad real.

Canadá ocupa el puesto 25 en el último ‘Índice de igualdad de género de Naciones Unidas’. En 1995 se situaba en el primer lugar. El último ‘Informe Global de la Brecha de Género elaborado por el Foro Económico Mundial’ sitúa al país en el puesto 35, tras descender cinco puestos en el último año. Este indicador anual mide el tamaño de dicha desigualdad en la participación de la mujer en la economía y el mundo laboral cualificado, en política, acceso a la educación y esperanza de vida.

En Lattin Magazine hemos pedido la opinión de ocho mujeres latinas que viven o han nacido en Canadá, y que han podido realizarse profesionalmente. Sus reflexiones transitan entre la doble condición de inmigrante y mujer y la referencia permanente a sus países de origen. Aunque en América Latina la situación de la mujer ha mejorado sensiblemente en los últimos años, todavía hay grandes desafíos por resolver.

Por ejemplo, más de la mitad de las mujeres en edad activa está trabajando en América Latina y el Caribe. Sin embargo, el ingreso de la mujer en el mundo laboral parece haberse estancado: desde 2006 la tasa de población activa de mujeres ronda el 51%.

De acuerdo con ONU Mujeres, de los 25 países con las tasas más elevadas de feminicidios, 14 están en América Latina y se estima que 1 de cada 3 mujeres mayores de 15 años ha sufrido violencia sexual, lo que alcanza la categoría de epidemia según la Organización Mundial de la Salud. Este marco referencial, aunque observado desde Canadá con cierta distancia, encuentra algunos paralelismos que nuestras protagonistas se encargan de recordar.

Marcela Chein, Administradora de Recursos Humanos.

¿Cuáles son, en tu opinión, los problemas más graves a los que se enfrenta una mujer en Canadá por el hecho de ser mujer? 

En mi opinión, uno de los problemas más graves es el famoso “glass ceiling” en el ámbito laboral. Una mujer requiere de más esfuerzo para encontrar una oportunidad donde pueda desarrollarse profesionalmente. Hay carreras y puestos que están más orientados y son ejecutados, en su mayoría, por mujeres y donde difícilmente podrán escalar a un puesto superior, por la misma naturaleza de las industrias donde laboran. Asimismo, existen muchas otras mujeres que han sacrificado su desarrollo profesional por ser madres, situación que es menos común en el caso de los hombres.

¿Crees que existe una mayor igualdad en la sociedad canadiense que en tu país de origen?

Sí, definitivamente. Un ejemplo muy simple es la tranquilidad de podernos vestir como deseemos, sin temor a ser acosadas en la calle. También valoro el sentirme segura al caminar sola en la noche. Por otro lado, como profesional en Recursos Humanos puedo decir que hay más oportunidades para las mujeres que en mi país de origen. Al menos, aquí la profesión de RRHH está regulada y se busca cumplir con los estándares de empleabilidad, incluyendo lo que se conoce como los “prohibited grounds of discrimination”.

¿Cómo valoras la visibilidad que movimientos como #MeToo están dando al acoso sexual en todo el mundo?

Me gusta que se esté tocando el tema, más por las nuevas generaciones. Creo que al ponerle nombre al movimiento y expresarlo constantemente, crea conciencia en la sociedad, invita al análisis y al diálogo, así como a la definición de acciones concisas para erradicar el abuso y la negligencia.

Verónica Richards. Empresaria

¿Cuáles son, en tu opinión, los problemas más graves a los que se enfrenta una mujer en Canadá por el hecho de ser mujer? 

Honestamente en mi caso no he tenido ningún problema, he sido bien recibida por hombres y mujeres canadienses y de otras culturas.

Solo en una ocasión me tocó que un cliente prefería hablar y responderle los correos electrónicos a mi socio en lugar de hacerlo conmigo, y se trataba de una persona latina.

¿Crees que existe una mayor igualdad en la sociedad canadiense que en tu país de origen?

Totalmente, en Canadá no he percibido ningún tipo de discriminación de género y en mi país aun se dan casos, en donde al hombre no le gusta que la mujer sobresalga.

¿Cómo valoras la visibilidad que movimientos como #MeToo están dando al acoso sexual en todo el mundo?

Me parece que es un medio  a través del cual las mujeres dejan de sentirse solas en situaciones de acoso sexual, en donde han tenido que guardar silencio por miedo a perder su trabajo, a que no les crean, a que las desacrediten. Pero movimientos como este empoderan a la mujer a través de la unión con otras mujeres en igualdad de circunstancias para romper el silencio y terminar de una vez con este tipo de conductas.

Martha Bátiz. Escritora, traductora y profesora.

¿Cuáles son, en tu opinión, los problemas más graves a los que se enfrenta una mujer en Canadá por el hecho de ser mujer? 

Todavia hay disparidad en oportunidades de empleo y en salarios. Los hombres son contratados mas facilmente porque no se embarazan ni son quienes usualmente se encargan de la familia (aunque hay excepciones). Y a los hombres les pagan mas. Eso es un mal universal que hay que erradicar. Y bueno, entre las mujeres, por supuesto que hay desventajas o ventajas de acuerdo al aspecto fisico de cada una. Yo he oido a gente decir que no contrata a mujeres demasiado guapas para no ser juzgado como alguien que contrata solo por el fisico, aunque sean muy capaces o talentosas (al margen de su belleza). He oido de mujeres que se sienten discriminadas por su color de piel u origen. Yo no he sido victima de racismo pero tengo la ventaja de ser una hispana caucasica. Disfruto de lo que se llama “white privilege” a pesar de mi acento. Estoy consciente de ello y me parece muy injusto. Todo eso hay que corregirlo.

¿Crees que existe una mayor igualdad en la sociedad canadiense que en tu país de origen?

Si, eso es indudable. En Mexico la gente es abiertamente racista, es una sociedad pigmentocratica desde su fundacion y asi se maneja todo. Todavia nos falta mucho para alcanzar un minimo de decoro en este sentido. Y alla, aunque el tema del acoso ha asustado a muchos, como mujer uno no esta segura en la calle ni en ninguna parte. Especialmente como mujer joven y medianamente atractiva.

Yo al crecer me acostumbre a vivir siempre al acecho, esperando que alguien me manoseara, los gritos en la calle (piropos muchas veces subidos de tono), persecuciones que a veces eran sutiles y otras muy agresivas. Me alegra ver que eso ha ido disminuyendo aunque dudo que este erradicado. Y alla, ademas, prevalece el que a uno lo tratan como lo ven. Hay que estar siempre impecablemente arreglada para recibir un minimo de respeto. Aqui no. Una mujer puede andar sin maquillaje y nadie critica nada. Alla, estar sin maquillaje y vestida demasiado casual provoca comentarios hasta de amistades cercanas, en el tono de “por que no te cuidas mas” o “arreglate tantito”. A los hombres nos les dicen nada de eso. Hay mucho camino por recorrer.

Adriana Salazar. Psicóloga social y trabajadora comunitaria

¿Cuáles son, en tu opinión, los problemas más graves a los que se enfrenta una mujer en Canadá por el hecho de ser mujer?

Canadá es un país en el que indudablemente las mujeres tenemos un importante espacio para el ejercicio de nuestros derechos. Sin embargo, seguimos enfrentando injusticias sistemáticas, desigualdades sociales y discriminaciones directamente relacionadas con la interseccionalidad de nuestras identidades. Mujeres-inmigrantes que frecuentemente son consideradas “apéndices” de las aplicaciones migratorias de sus esposos o mujeres que enfrentan innumerables barreras para patrocinar a sus hijos o progenitores. Mujeres-profesionales, con alto nivel educativo, que no pueden trabajar en sus áreas de especialización por falta de reconocimiento de sus credenciales. Mujeres-madres que se ven obligadas a escoger entre cuidar a sus niños o trabajar en condiciones precarias por falta de guarderías subsidiadas. Mujeres-latinas que deben desafiar los estereotipos de la mujer curvilínea y sensual, devota esposa y mamá, y excelente personal doméstico.

Estamos en Canadá buscando hacer realidad nuestros sueños, pero la brecha salarial de género indica que teniendo el mismo nivel de educación y realizando las mismas tareas, recibimos solo 87 centavos por cada dólar que gana un hombre. Admiramos el ejercicio democrático canadiense, pero en promedio solo ocupamos el 23% de los cargos de representación política. Agradecemos vivir en una sociedad con muy bajos índices de criminalidad, pero somos el 87% de las víctimas de violencia sexual y el 76% de los acosos reportados.

“Admiramos el ejercicio democrático canadiense, pero en promedio solo ocupamos el 23% de los cargos de representación política”.

Nos asombramos de la multiculturalidad pero se nos niega nuestra multirracialidad, nuestros ancestros indígenas y negros, al encajonarnos en la herencia colonial. Alabamos la tolerancia, pero nuestras mujeres LGBTQ2S son excluidas y condenadas socialmente como resultado de la histórica y arraigada homofobia. Nos reconocemos como un país “rico” y criticamos el sistema de ayuda social, pero desconocemos que la tasa de pobreza ha aumentado dramáticamente en mujeres solteras-mayores y en familias monoparentales encabezadas por mujeres.

¿Crees que existe una mayor igualdad en la sociedad canadiense que en tu país de origen?

La lucha que por décadas las mujeres han dado en Canadá por sus libertades fundamentales ha contribuido a que hoy tengamos un sistema de derechos humanos a nivel Federal y Provincial muy sólido, y un sistema judicial garantista que en el caso de la violencia de la mujer protege efectivamente las víctimas. Sin embargo, tal y como intentaba compartir en la anterior pregunta, la opresión y desigualdad contra la mujer en el mundo de hoy es sistémica y en gran medida responde al orden social y económico mundial. El sexismo, la misoginia, la homofobia y las infinitas micro-agresiones que vivimos en nuestras cotidianidades como mujeres son muy similares en todos nuestros países.

Tal vez aquí no las veamos tan claramente puesto que de alguna manera gozamos de una relativa inclusión al haber sido recibidas como inmigrantes, y tendemos a asumir rápidamente la narrativa de la gratitud, la multiculturalidad, el feminismo, la diversidad social, etc. Tal vez pueda hablarse de una mayor igualdad en la forma (en el discurso), pero definitivamente no creo que esto se refleje en el fondo, es decir, en las dinámicas y relaciones de poder entre hombres y mujeres.

¿Cómo valoras la visibilidad que movimientos como #MeToo están dando al acoso sexual en todo el mundo?

El silencio siempre ha sido el gran cómplice de graves injusticias y atrocidades. Valoro y admiro profundamente el coraje de aquellas mujeres que están enfrentando el poder, la misoginia y la doble moral. Me inspira que se desafíen los miedos y se exija que la verdad se haga pública, que se aplique justicia y se exija reparación para las víctimas. Creo que en todo caso debemos estar preparadas para las potenciales repercusiones de esta lucha, porque el sistema, en su endémica tendencia a proteger lo masculino, muy probablemente vuelva al segregacionismo entre hombres y mujeres, y nos aísle más por considerarnos una amenaza. Sin embargo, estoy convencida que debemos seguir recuperando nuestra palabra, nuestras magias, y la plena soberanía sobre nuestros cuerpos y espíritus.

Claudia Falquez. Abogada

¿Cuáles son, en tu opinión, los problemas más graves a los que se enfrenta una mujer en Canadá por el hecho de ser mujer? 

Las mujeres gozan de derechos y libertades fundamentales en Canadá, a diario protegidos por las cortes judiciales en el área Penal y de Familia. Existe sin embargo el problema grave de la violencia contra la mujer que no se ha logrado erradicar. Guardadas las proporciones con países latinos, en Canada el índice de reportes de violencia ante las autoridades competentes es alto, trayendo a la luz pública un problema que permanece en la oscuridad en otros países. El grado de reporte ante las autoridades es esencial para poder proteger a la mujer, investigar sus causas y buscar soluciones.

Soluciones con vista a su prevención atiende a un tapiz social que requiere cambios generacionales y mayor educación. Canadá, como pais que ademas acoge diversas culturas, incluida la cultura indígena, arraigadas cada una en sus valores e idiosincracias, enfrenta un problema complejo de resolver. Innumerables programas existen ya como herramientas de educacion; y una politica de cero tolerancia de las autoridades policiales,que han sido pasos importantes con miras a cambiar conductas de violencia. Es igualmente necesario que las decisiones judiciales sean mas consistentes en su apreciacion de la evidencia para contribuir al desarrollo de jurisprudencia efectiva en combatir la violencia en contra de la mujer.

¿Cómo valoras la visibilidad que movimientos como #MeToo están dando al acoso sexual en todo el mundo?

La visibilidad del  #MeToo es casualmente su elemento mas efectivo para coartar y cambiar ciertas conductas que han dejado de ser socialmente aceptables. Como corriente que tiene la fuerza suficiente para mover el pendulo hacia el otro lado, habra falsos positivos y tendencias extremas antes de llegar a un nuevo contrato social.

Amanda Martínez. Cantante y compositora.

¿Cuáles son, en tu opinión, los problemas más graves a los que se enfrenta una mujer en Canadá por el hecho de ser mujer? 

Los problemas más graves a los que se enfrenta una mujer por el hecho de ser mujer son el sexismo, y la manera de balancear trabajo y responsabilidades como madre. Todavía existe una desigualdad entre el ingreso a partir del sexo y lo que se debe luchar por la plaza laboral. También la mujer enfrenta otro obstáculos como ser mamá y al mismo tiempo trabajar como si no tuviera hijos.

¿Crees que existe una mayor igualdad en la sociedad canadiense que en tu país de origen?

Nací en Canada pero mi padre es mexicano y creo que hay una mayor igualdad en nuestra sociedad canadiense. Es mucho mas común aquí en Canadá que en una pareja casada  comparta responsabilidades de la casa. En México es mas común tener expectativas de que sea la mujer la que tenga que hacerse cargo de todas  las labores del hogar además de trabajar.

¿Cómo valoras la visibilidad que movimientos como #MeToo están dando al acoso sexual en todo el mundo?

Creo que el movimiento #MeToo es algo muy importante para reconocer las situaciones que han estado pasando desde hace mucho tiempo y que apenas ahora empiezan a tener peso para hacerles justicia. Creo que este movimiento esta dando apoyo a la gente que ha tenido miedo de compartir sus experiencias de abuso y ahora sienten el respaldo y el valor de otras mujeres para hablar en voz alta. También espero que este movimiento pueda prevenir otros abusos.

Angelina Peraza. Escritora 

¿Cuáles son, en tu opinión, los problemas más graves a los que se enfrenta una mujer en Canadá por el hecho de ser mujer?

Canadá es muy respetuoso con los derechos humanos, como mujer yo me he sentido segura, valorada y respetada en este país. Aquí existen instituciones gubernamentales y grupos de apoyo de la sociedad civil que promueven la igualdad entre hombres y mujeres, que te brindan información veraz y donde puedes recurrir si necesitas ayuda. En mi opinión, el problemas más grave al que se enfrenta una mujer en Canadá, es el mismo al que nos tenemos que enfrentar en cualquier parte del mundo, y es la manera de encontrar un equilibrio entre la parte laboral y la familiar. Allí juega un papel fundamental el nivel de compromiso que asuman las parejas en relación a la crianza de los hijos, que las responsabilidades se equilibren para que la mujer pueda ejercer y disfrutar ambos roles.

“El problemas más grave al que se enfrenta una mujer en Canadá es el mismo al que nos tenemos que enfrentar en cualquier parte del mundo: equilibro laboral y familiar”.

Por ejemplo, es esperanzador ver que cada vez son más las mujeres que se han ido incorporado en cargos públicos. A lo largo de la historia el protagonismo de la mujer ha ido creciendo y evolucionando, poco a poco hemos ido ganando terrenos, por eso tenemos que seguir educándonos, preparándonos y luchando por alcanzar nuestras metas, sin que se convierta en una guerra contra los hombres ni contra los hijos ni contra nadie, sino por el contrario en la determinación de cada mujer de encontrar su espacio en el mundo familiar y laboral, y buscar su propia excelencia como ser humano.

¿Crees que existe una mayor igualdad en la sociedad canadiense que en tu país de origen?

Para comparar los dos sistemas sociales me voy a ir al núcleo familiar que es la base de toda sociedad. En Venezuela, mi país de origen, existe un índice muy elevado de familias matricentradas, producto del incremento de madres solteras, sobre todo en los estratos de más bajos recursos, pero la sociedad venezolana sigue siendo patriarcal porque las instituciones privilegian a los hombres en las posiciones de poder. Aquí hay un desequilibrio social que se lograría mejorar si se ampliaran las oportunidades laborales y beneficios económicos de las mujeres.

En el caso de la sociedad canadiense, el núcleo familiar también está en desequilibrio, en los últimos años las estadísticas muestran un aumentó en el índice de personas viviendo solas, en el de parejas sin niños y en el de familias monoparentales (los padres solteros están superando a las madres solteras). Yo pienso que tanto los bienes como los males de una sociedad vienen de la familia, ese es el punto de origen, por eso en todo país se debe de potenciar la igualdad en las relaciones de parejas y que sea la equidad de derechos, tanto en los hombres como en las mujeres, lo que marque la pauta.

¿Cómo valoras la visibilidad que movimientos como #MeToo están dando al acoso sexual en todo el mundo?

#MeToo, junto con otros movimientos de este tipo, tiene mucho valor. Le han dado voz a las mujeres, y también a los hombres, que han sido maltratados y abusados sexualmente. Lo más importante es que han traspasado la barrera de géneros y han llegado al ser humano. A través de estos movimientos, tanto hombres como mujeres, encontraron un canal para ventilar abusos y violencia sexual en todo el mundo. Me gusta el nombre MeToo porque genera empatía y solidaridad, es poder decir en voz alta a mí también me sucedió, y aquí estamos para ayudarnos y apoyarnos los unos a los otros.

Maria Alejandra McCormick. Ingeniera de Sistemas.

¿Cuáles son, en tu opinión, los problemas más graves a los que se enfrenta una mujer en Canadá por el hecho de ser mujer? 

Pienso que es el prejuicio asociado al país de origen que se suma al problema de género. A una mujer que venga de algún país musulmán le será mas difícil conseguir trabajo puesto que la religión en este caso precederá al género. En mi caso por ser latina, pues hay cierta creencia de que somos ¨menos estrictas¨ que las locales en cuanto al trato personal y directo.

Estos prejuicios siguen siendo barreras para la incorporación de las mujeres a la sociedad canadiense, aunque sería justo decir que el estado también brinda protección a mujeres que estuvieron totalmente desprotegidas en sus países de origen.

¿Crees que existe una mayor igualdad en la sociedad canadiense que en tu país de origen?

Sí lo creo. En términos de oportunidades en el campo profesional hay mayor control sobre los reglamentos de la diversidad laboral, donde viene incluida la diversidad de género.  También hay mayor protección contra el acoso sexual dentro del trabajo que nos hacen sentir mas seguras –no del todo- a la hora de poder realizar las denuncias. Hay todavía muchos campos donde hay mucho por hacer tales como la disminución de la brecha de salarial, mayor representación en los puestos ejecutivos, justicia para las mujeres aborígenes asesinadas en Winnipeg y casos de trata de personas para fines de explotación sexual -que fue agregada al código penal apenas en el año 2005- todavía sigue siendo difíciles de procesar legalmente…

El sistema judicial no es perfecto, sin embargo,  hay claros indicadores para pensar que es mucho mejor que en otros países.

¿Cómo valoras la visibilidad que movimientos como #MeToo están dando al acoso sexual en todo el mundo?

Si este movimiento hubiese sido impulsado por un gremio distinto al de actrices de Hollywood seguramente no hubiese tenido tanta visibilidad. Tomar espacios con altos niveles de audiencia como los premios Globos de Oro, Oscar, MTV y otros cuantos, aseguró que el tema estuviera en bocas de muchas personas.

Este movimiento ha permitido que las víctimas de acoso sexual tengan una voz y por tanto una oportunidad de denunciar lo que por los caminos regulares no les ha sido posible. Por otra parte, ha sido tema de conversación y debate en el campo laboral y personal porque hay muchas opiniones encontradas y divergentes.

Pienso que estos movimientos son necesarios para re-educarnos sobre la forma en que nos miramos a nosotras mismas, para pensar en aquellas cosas permitimos en el pasado que ya no volveremos a tolerar, para identificar acciones que pudiéramos tomar para contribuir a un mundo mas igualitario y sobre todo para escuchar las denuncias de las víctimas con la atención que se merecen. Por supuesto me encantaría que este movimiento diera como resultado juicios concretos, por supuesto siguiendo el debido proceso, y que las denuncias no se queden en las redes sociales nada más.