Los sistemas “all wheel drive” (AWD) realmente no aumentan la seguridad de conducción a pesar de la publicidad de los fabricantes. Foto: Julio César Rivas

Febrero es uno de los peores meses para conducir un vehículo en Toronto y Ontario. Copiosas nevada, frecuentes heladas y rápidos cambios de temperaturas hacen que las condiciones de conducción sean especialmente difíciles. Así que aquí tiene algunas recomendaciones para manejar en condiciones invernales que quizás no conoce.

La creciente popularidad de los vehículos “all wheel drive” (AWD), que ofrecen tracción a las cuatro ruedas, en parte está ayudando a los conductores a circular en condiciones invernales. Pero también son responsables de errores que pueden costar muy caros.

Uno de los más comunes que se cometen en estas circunstancias es confundir cómo funciona la tracción a las cuatro ruedas, especialmente equiparar la capacidad de los sistemas AWD para proporcionar más tracción en condiciones difíciles con la capacidad de detener el vehículo.

Es frecuente ver a conductores circular a altas velocidades, en relación con las condiciones de la carretera, sobre nieve porque los sistemas AWD de sus vehículos les permiten acelerar mejor. El problema es que el AWD no facilita o mejora la frenada. De hecho, la empeora porque los sistemas de AWD añaden peso a los vehículos en comparación con automóviles de tracción delantera o trasera.

A esto se suma que los sistemas AWD enmascaran la verdadera situación resbaladiza de la carretera, lo que puede crear un excesivo sentido de seguridad en los conductores.

Es por eso que muchos especialistas del motor se resisten a calificar los sistemas AWD como sistemas activos de seguridad, que es como algunos fabricantes los comercializan, y los consideran sistemas de rendimiento del vehículo.

Además, los sistemas AWD no ayudan a negociar una curva porque no proporcionan más agarre lateral.

Lo único que mejorará la capacidad de frenada y de negociar curvas a un vehículo AWD es calzar neumáticos de invierno, algo que es obligatorio en los meses invernales en la provincia de Quebec pero que en Ontario es opcional.

Para aquellos que no pueden, o no quieren, instalar neumáticos de invierno, estas son algunas de las sugerencias para mejorar la conducción en nieve o hielo.

1)      Acelere de forma progresiva, evitando acelerones bruscos.

2)      De igual forma, la frenada tiene que ser progresiva. Si las ruedas empiezan a patinar, lo mejor es levantar el pie del freno y volver a aplicar presión en el pedal del freno de forma inmediata intentando no bloquear las ruedas. Repetir la operación hasta conseguir detener el vehículo o controlar la frenada.

3)      Entre en curvas, especialmente cerradas, a baja velocidad y sin girar en exceso el volante. Si siente que va a perder el control, rectifique ligeramente el volante, aproveche al máximo el ancho de la carretera y realice un giro más abierto.

4)      Al cambiar de carril en una autopista, mantenga las dos manos con firmeza sobre el volante. Habitualmente, entre carriles se forman pequeñas acumulaciones de nieve que pueden provocar la pérdida momentánea de tracción. También realice el cambio de carril de forma progresiva, no brusca, para asegurarse la máxima tracción durante una operación que, normalmente, también significa acelerar el vehículo.

5)      A veces, la circulación de otros vehículos limpia la nieve en la carretera, creando canales que los conductores prefieren seguir. Pero en determinadas circunstancias, estos canales sin nieve pueden ofrecer menor tracción a los vehículos. No se confíe si ve canales creados por la circulación de otros vehículos y mantenga siempre las dos manos en el volante.

6)      En caso de que el vehículo empiece a patinar, lo peor que puede hacer es aplicar de forma brusca el freno. Intente mantener el vehículo en línea recta y a desacelerar de forma progresiva. Girar y frenar al mismo tiempo, especialmente si es de forma brusca, es siempre una mala idea. Y si el vehículo se desplaza lateralmente, hay que girar las ruedas delanteras en la misma dirección del desplazamiento hasta recuperar el control del vehículo.