Destrucción causada por el huracán María en Roseau, Dominica, en septiembre de 2017. Foto: Roosevelt Skerrit / Wikimedia Commons

Más de ocho de cada diez adultos en México creen que el cambio climático es un problema muy grave para su país, una proporción que duplica a la de canadienses y estadounidenses, según revela el reciente estudio Education and Risk Assessments Predict Climate Change Concerns in Latin America and the Caribbean, elaborado por el instituto Proyecto de Opinión Pública de Latinoamérica (LAPOP, por sus siglas en inglés), perteneciente a la Universidad Vanderbilt, en Nashville (Tennessee, EE UU).

Según explica en la página web de la universidad Elizabeth Zechmeister, directora del LAPOP, profesora de Ciencias Políticas y coatura del estudio, junto con Claire Evans, “el cambio climático es un asunto altamente politizado y partidista en los Estados Unidos, y queríamos averiguar si esa característica es común a otros países de la región”. El trabajo fue publicado el pasado 25 de enero.

Los factores que más influyen en la preocupación por el cambio climático son la educación y el temor a sufrir desastres naturales

A partir de datos recogidos en el Barómetro de las Américas de 2016-2017 (una macroencuesta realizada por el propio LAPOP), Zechmeister y Evans estudiaron las respuestas a la siguiente pregunta: “Si no se hace nada para reducir el cambio climático en el futuro, ¿cómo de grave cree que será el problema para su país?”. Las opciones de respuesta eran “muy grave”, “bastante grave”, “poco grave” y “nada grave”. Los resultados se agruparon por los promedios de cuatro grandes zonas: México y América Central, Sudamérica, Caribe, y Estados Unidos y Canadá.

El sondeo revela que la mayor preocupación por los efectos del calentamiento global se da en México y América Central, donde el 81,5% calificó el cambio climático como un problema “muy grave”, mientras que el 10,4% lo consideró “bastante grave”.

Inmediatamente después se sitúa Sudamérica, con un 75% de encuestados que respondieron “muy grave”, y un 15,2%, “bastante grave”. En el Caribe, el 66,7% respondió “muy grave”, y el 21,9%, “bastante grave”.

En Estados Unidos y Canadá, sin embargo, tan solo el 36,9% considera que no hacer nada para corregir el cambio climático constituiría un problema “muy grave” para sus países, si bien el 35,4%, una proporción significativamente mayor a la del resto de la región, cree se trataría de un problema “bastante grave”.

Desglosando las respuestas por países (segundo gráfico), el 12% de los estadounidenses respondió “nada grave”, frente al 4% de los canadienses; el 17%, “poco grave” (los canadienses, el 16%); el 28%, “bastante grave” (los canadienses, el 43%); y el 42%, “muy grave” (los canadienses, el 27%).

 

Tanto en Latinamérica como en el Caribe, y según explican las autoras del estudio, los factores que más influyen en la preocupación por el cambio climático son, por este orden, la educación, el temor a sufrir desastres naturales y, en bastante menor medida, el nivel de bienestar social. La educación incrementa el nivel de preocupación por el cambio climático en cerca de un 11%, mientras que el temor a desastres naturales lo hace en un 8,3%.

El estudio parece confirmar la hipótesis inicial de sus autoras, según la cual el cambio climático está mucho más politizado en Estados Unidos que en cualquier otro país del hemisferio. De acuerdo con el trabajo, los que se identifican como liberales en ese país están asociados a un incremento del 16,7% en el nivel de preocupación por el cambio climático, en comparación con los que se identifican como de centro. En el caso de los que se identifican como conservadores se produce un descenso del 25%.

En Latinoamérica y el Caribe, sin embargo, la procupación por el cambio climático está más extendida en ambos lados del espectro político, con apenas diferencias entre liberales y centristas, y solo una pequeña reducción en lo que respecta a los conservadores.

Zechmeister y Evans concluyen que este mayor consenso acerca de la gravedad del cambio climático que se da en Latinoamérica y el Caribe sugiere que las poblaciones de estos países están más inclinadas a apoyar políticas y programas gubernamentales destinados a reducir el calentamiento global.

El estudio no analiza el efecto que ha podido tener en la opinión pública la sucesión de destructivos huracanes que azotó la región el año pasado (Harvey, María, Irma), unos fenómenos cuya frecuencia se ha atribuido, aunque no de forma unánime, al calentamiento global. En cualquier caso, los huracanes afectaron también, y de forma muy intensa, a Estados Unidos, especialmente a los estados de Texas, Lousiana y Florida.