Un momento de la representación de ‘Omission’, en el Alumnae Theatre. Foto: Bruce Peters

Las preguntas que laten durante toda la obra son simples y, a la vez, extremadamente difíciles de responder: ¿Son posibles el perdón y la redención? ¿Hacen falta? ¿Están por encima de la justicia? Cuestiones clave a las que se han enfrentrado, antes o después, todas las sociedades traumatizadas por el terror de una dictadura. ¿Cómo curar las heridas sin olvidar a las víctimas? ¿Cómo mirar hacia adelante sin permitir que los culpables queden impunes?

Omission (omisión), la obra teatral escrita por Alice Abracen y dirigida por Anne Harper que acaba de estrenar Alumnae Theatre en Toronto, sitúa el dilema en un escenario de sobra conocido para millones de latinoamericanos. No se menciona a ningún país por su nombre, pero la Argentina de Videla, el Chile de Pinochet, o el Paraguay de Stroessner, por poner los tres ejemplos quizá más infames, no abandonan la mente en ningún momento. Las referencias son claras, y la intención, también. A partir de ahí, el texto explora los difíciles equilibrios entre la fe y la acción política, entre la apatía y el activismo. Pero la obra, sin embargo, va más allá del desafío que supone lidiar con la memoria colectiva. El reto es también personal: ¿Qué hacer con los propios fantasmas?

Narrada en el más puro estilo de un thriller, Omission se sitúa en vísperas del cónclave que deberá elegir a un nuevo papa. Una joven periodista canadiense entrevista a un ambicioso y popular cardenal latinoamericano (tampoco aquí se dan más pistas) acerca de sus actividades en el pasado, durante un periodo especialmente duro del gobierno de una junta militar. Desaparecidos, ejecutados, perseguidos… Cuando la periodista accede a apagar su grabadora, serán ambos quienes acabarán viéndose obligados a encarar sus respectivos monstruos personales.

Foto: Bruce Peters

“No es tanto una obra sobre una dictadura concreta, sino sobre el efecto que ese tipo de situaciones tiene en la gente, sobre cómo reaccionamos en circunstancias así, y sobre qué hacemos cuando vivimos un momento de conflicto”, explica a Lattin Magazine la directora, Anne Harper. “Las cuestiones que plantea hacen referencia a un momento y un lugar más o menos concretos, con fantasmas de los años setenta y ochenta, o reflexiones acerca del papel que desempeñó entonces la Iglesia, pero los temas son universales y aplicables a otras épocas de la historia, como, por ejemplo, el Holocausto”, añade.

Se trata, al final, de qué rescatamos y qué olvidamos, de lo que asumimos y lo que decidimos ocultar. Como enseña la popia Iglesia Católica, se puede pecar de pensamiento y de obra, pero también por omisión.

Y en Omission, esos pecados, terribles, son imposibles de ignorar. Están presentes desde el principio, presidiendo el decorado. Pero están, también, silenciados, semitapados por la austeridad de la escenografía. En la pared del fondo, un muro sucio de ladrillos blancos, grandes manchas chorreantes remiten de inmediato a un paredón de fusilamiento. Las manchas, sin embargo, no son rojas, sino negras. No distraen al espectador de lo que está ocurriendo aquí y ahora, entre los personajes y su realidad actual. No se ven, hay que mirarlas. “Desde el principio tuve claro que quería un escenario simple, borroso, donde la frontera entre el pasado y el presente estuviese como diluida”, explica Harper.

Interpretada por Gillian Reed, Evan Walsh, Lawrence Aronovitch, Thomas O’Neill y Andrea Irwin, Omission se estrena coincidiendo con el centenario de la compañía Alumnae Theatre, creada en el año 1918.

  • Alice Abracen, autora de Omission, es una joven dramaturga residente en Montreal, actualmente en el último curso de la National Theatre School. Estudió teatro y religión en la Universidad de Harvard, y ha centrado su carrera en investigar hasta qué punto las religiones organizadas, con su oscuro pasado, pueden acabar convirtiéndose en el motor de cambios sociales. En este sentido, Abracen confiesa haberse inspirado en la Teología de la Liberación y en historias como la de monseñor Óscar Romero, el arzobispo salvadoreño defensor de los derechos humanos, asesinado mientras celebraba misa en 1980, durante la guerra civil que asoló al país centroamericano.
  • Anne Harper, la directora de la obra, ha estado a cargo de varias producciones en la compañía Alumnae Theatre, así como en The Village Playhouse, Amicus, East Side Players y Theatre Etobicoke.
  • Alumnae Theatre (mapa). Hasta el 3 de febrero. $25. Más información y entradas

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Miguel Máiquez Administrator
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Journalist, Lattin Magazine editorial board member, and currently web editor at the Spanish newspaper 20 Minutos, where he also served as Chief Editor and continues to contribute in-depth analysis of mainly international current affairs. He started his career —more than 25 years working as a journalist, editor and writer— at La Opinión de Murcia, and has also worked, among other media, at the Canadian newspaper El Popular. He runs a blog about the Middle East, and another blog with fiction stories. He is also a translator and a Spanish language teacher. In Toronto since 2007, he colaborates as a media advisor with several organizations in the Latin American community.

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Periodista, miembro del equipo editorial de Lattin Magazine y actual editor web en el periódico español 20 Minutos, en el que fue redactor jefe. Comenzó su carrera profesional en el diario La Opinión de Murcia y ha trabajado también, entre otros medios, en el canadiense El Popular. Mantiene una sección dedicada al análisis en profundidad de temas de actualidad, y publica asimismo un blog sobre Oriente Medio y otro con relatos de ficción. Es, además, traductor y profesor de español. Desde hace diez años reside en Toronto, donde colabora, en el ámbito de la comunicación, con diversas organizaciones de la comunidad latinoamericana.