El presidente de EE UU, Donald Trump, en una imagen de archivo. Foto: Gage Skidmore / Flickr (CC)

El presidente estadounidense, Donald Trump, anunciará “pronto” (probablemente este mismo mes) la retirada de su país del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, o NAFTA, por sus siglas en inglés), tras un tira y afloja en las negociaciones para la revisión del acuerdo que se ha prolongado durante meses, y en las que apenas se han logrado avances.

Así lo creen, al menos, dos fuentes del Gobierno canadiense citadas este miércoles por la agencia Reuters, que prefieren mantenerse en el anonimato. “El Gobierno está cada vez más seguro de esto, y ahora está haciendo planes para cuando Trump anuncie la retirada”, indicó uno de los funcionarios.

Según añade la agencia, las fuentes esperan que Trump tome la medida coincidiendo con, o en los días previos a, la próxima reunión que los negociadores de EE UU, Canadá y México tienen previsto celebrar en Montreal a finales de enero (la sexta y, en teoría, penúltima ronda de conversaciones entre los tres países parta la revisión del acuerdo). El plan inicial era que las negociaciones concluyesen a finales de marzo.

Las fuentes citadas por Reuters indican que el Gobierno canadiense cree que la retirada de EE UU obedecería a un gesto de Trump para demostrar a sus bases que “cumple sus pomesas”, así como a una estrategia negociadora encaminada a ejercer más presión sobre los negociadores de México y Canadá.

En cualquier caso, no es la primera vez que Trump amenaza con abandonar el TLCAN. Ya el pasado mes de abril, la Casa Blanca confirmó que estaba considerando retirarse del tratado, un acuerdo que fue objeto de duras críticas por parte del presidente estadounidense durante toda la campaña electoral. Según señaló este mismo miércoles, también a Reuters, un portavoz de la Casa Blanca, “la posición del presidente sobre el TLCAN no ha cambiado”.

Los temores de Ottawa encontraron eco asimismo en México. Raúl Urteaga, asesor principal en temas de agricultura del equipo negociador mexicano, señaló, en declaraciones recogidas por la agencia Notimex, que “creo que es indiscutible que si Trump anuncia la retirada de Estados Unidos del TLCAN, en ese momento se detienen las negociaciones”.

Por su parte, el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, aseguró a esa misma agencia que la retirada de Estados Unidos puede tener un “impacto” en el peso y haría “más compleja” la reducción de la inflación en el país.

Tras la publicación de la noticia, el peso perdió un 0,6%, el principal índice de la Bolsa Mexicana de Valores retrocedió un 1,7% y el dólar canadiense cayó a nivel más bajo en lo que va de año.

De hecho, tras la publicación de la noticia por parte de Reuters, el peso perdió este miércoles un 0,6%, mientras que el principal índice bursátil de la Bolsa Mexicana de Valores retrocedió un 1,7%. El dólar canadiense, por su parte, cayó a nivel más bajo en lo que va de año, hasta 1,25 por cada dolar estadounidense.

Mientras, el pasado martes, Trump trató de apaciguar a los agricultores de su país asegurándoles, durante la convención anual en Nashville (Tennessee) de la Oficina Federada de Agricultores Estadounidenses, que está trabajando para convertir el TLCAN en “un acuerdo mejor”.

Muchos en el sector agrícola temen que, si EE UU se retira del tratado, México y Canadá podrían imponer aranceles a los productos estadounidenses, cuya exportación es vital para la economía de varios estados del corazón de Estados Unidos.

Poco antes, y según informó la agencia Efe, el secretario de Agricultura de EE UU, Sonny Perdue, había reconocido que “hay cierta ansiedad respecto al comercio” entre los agricultores estadounidenses, y les pidió confiar en el éxito de las negociaciones.

“Tengo una gran fe en los conocimientos como negociador del presidente Trump, y estoy muy seguro de que logrará un acuerdo que será el mejor para Estados Unidos”, añadió Perdue en la convención.

Entre las exigencias de Washington de cara a un nuevo tratado destaca la de aumentar la cuota de productos fabricados en EE UU, especialmente en el sector del automóvil; y la llamada cláusula “sunset”, que obligaría a revisar el tratado cada cinco años y haría que quedara suspendido si alguno de sus tres miembros no estuviera de acuerdo en extenderlo.