Esculturas de la instalación ‘Monsters for Beauty, Permanence and Individuality’, del artista Duane Linklater, en Don River Valley Park, Toronto. Fotos: Miguel Máiquez, Paul Máiquez-Gamester / Lattin Magazine

Misteriosas criaturas que remiten al universo de las catedrales medievales, una madonna triste, duendes malhumorados y con lentes, fantásticos animales alados, un caballero que parece incorporarse en su tumba tras un sueño inquieto… El Valle del Don, en Toronto, alberga desde hace algo más de un mes una nueva familia de pequeños monstruos de piedra que parecen salidos de un portal espacio-temporal, o llegados desde otra dimensión. De momento, integrados en el paisaje, a la orilla del camino, son inofensivos.

Su origen es, en realidad, bastante más cercano, ya que las 14 esculturas que componen la instalación Monsters for Beauty, Permanence and Individuality (Monstruos para la belleza, permanencia e individualidad), obra del artista Duane Linklater (Moose Factory, Ontario, 1976), son réplicas en moldes de otras tantas gárgolas que adornan algunos de los edificios más emblemáticos de Toronto.

El conjunto forma parte de una interesante iniciativa para revitalizar, e incluso redefinir, a través de varios proyectos artísticos, el gran parque público del valle del río Don, desde el area recreativa, medioambiental y didáctica de Brick Works, cerca de Bayview y Pottery Road, hasta la desembocadura del río, en el lago Ontario. Con sus cerca de 200 hectáreas de espacio verde en pleno corazón de Toronto, Don River Valley Park es considerado el mayor parque urbano de la ciudad.

Detrás de este programa están el Ayuntamiento de Toronto y la organización benéfica Evergreen, a cargo también de Brick Works. Los proyectos, en los que está previsto que participen artistas tanto locales como nacionales e internacionales, han sido seleccionados por Kari Cwynar, y la idea es, en palabras de sus promotores, “establecer una comunicación con las muchas historias y realidades que conforman hoy en día tanto el Valle del Don como las comunidades que lo rodean, desde una perspectiva ecológica, cultural, industrial e indígena”.

El programa ha sido diseñado en torno a diversas localizaciones a lo largo del valle, en las que habrá no solo instalaciones escultóricas, sino también murales, vallas publicitarias, espectáculos de danza y sonido, y eventos con participación directa del público, como conferencias, paseos y talleres dirigidos por los propios artistas. Cada proyecto tiene una duración diferente, algunos de un solo día, otros de varios años.

La instalación de Duane Linklater (un artista multidisciplinar perteneciente a la Primera Nación Moose Cree) se centra en reflejar los cambios estructurales sufridos por el valle tras convertirse en un centro industrial durante la época colonial de Toronto. Según explican los curadores del proyecto, el artista busca provocar una reflexión más profunda sobre la historia de la ciudad, y sobre cómo ha afectado su desarrollo al entorno natural. En este sentido, las gárgolas actúan como símbolos de autoridad y poder, como protectoras de un cierto tipo de espacio colonial. Linklater propone repensar y renovar estos símbolos, en relación con el propio valle.

Además de las esculturas de Linklater, desde el pasado 29 de octubre y hasta el próximo 19 de noviembre está en marcha asimismo una performance semanal que incluye el lanzamiento al río de una estatua ecuestre del rey Eduardo VII, a la que se deja después flotar libremente entre Riverdale Park y Queen Street.

Fotos: Miguel Máiquez, Paul Máiquez-Gamester / Lattin Magazine