Lido Pimienta nos cita en su casa de Dufferin Grove en Toronto, donde también tiene su estudio de grabación. Es una vivienda de dos plantas sometida a un permanente trasiego de personas que entran y salen como si se tratara de un club social. Algunos se saludan, otros parecen perfectos desconocidos que comparten estancias. También hay periodistas que, como nosotros, aguardan su turno para entrevistar a la nueva sensación de la música canadiense tras ganar hace unas semanas por sorpresa el Polaris Prize, uno de los galardones más prestigiosos de la industria musical canadiense. Lido, que dejó su Barranquilla natal en 2006 para instalarse primero en London y después en Toronto, ha recibido el halago unánime de la crítica por su segundo álbum, La Papessa, en el que dibuja un espacio sonoro denso y eléctrico mezclado con una hermosa voz que NPR ha calificado como “precisa y poderosa”.

Hay cierto caos en los espacios y en los rincones de la casa de Lido, y un desorden ecléctico y retórico que tiene que ver mucho con su personalidad, arrolladora e impulsiva. Ella, que se define en esta entrevista como una “artista total”, pinta, diseña, compone, produce y canta. Su casa es su universo y cada esquina proyecta el espíritu de una creadora que no rehuye ni el enfrentamiento ni la polémica. Dice lo que piensa y lo hace con una naturalidad que a veces desarma y otras provoca. Así se mostró ante los canadienses nada más recibir el Polaris, cuando la primera persona a la que se refirió fue “el espécimen ario” que le dijo que regresara a su país a las dos semanas de llegar a Canadá. “Espero que me esté viendo ahora”, apostilló.

Lido Pimienta relativiza el mundo de la música y toda la parafernalia que envuelve a los premios. Desmiente el glamour sofisticado de la industria pero al mismo tiempo se presenta como una “diva” posmoderna que no escatima elogios sobre sí misma y sobre el valor de lo que crea. “Escogieron mi álbum porque es buenísimo”, sostiene; o “soy una inspiración para todo el mundo”. Es la Lido artista total que convive, o es la misma sustancia, con la Lido activista que reivindica sus raíces Wayuu, los derechos de las poblaciones indígenas aquí y en su Colombia natal, o recuerda el valor de las madres solteras que, como ella, deben criar a sus hijos en sociedades machistas y xenófobas. Es Lido Pimienta, la artista que llegó de Colombia para poner patas arriba la música canadiense.

¿Cómo ha cambiado tu vida desde la entrega del Premio Polaris?

Pues por encima de todo creo que de pronto hay más gente que ahora me escucha y que antes no lo hacía sólo por el simple hecho de que no canto en inglés. De pronto la gente me dice: “Ahhh, ahora entiendo lo que dices, me conecto con tu mensaje”. Pero yo me siento igual que siempre porque soy muy de mi casa, no me gusta salir, no me gusta ir a fiestas, estoy muy cómoda en casa y si realmente algo está pasando fuera la verdad es que no me afecta mucho porque mi vida gira en torno a mi hijo, la escuela, las tareas… no me siento que ha cambiado mucho. No hay que olvidar que este es mi segundo disco, no es el primero, y con aquel primer disco llegué a muchas plataformas, lo que pasa es que después me tomé un gran “break” cuando me mudé a Toronto desde London (Ontario), porque lo primero que quería hacer era establecerme en esta ciudad. Entonces cuando ahora esto sucede y la gente dice: “Guau, la nueva artista”, pues tengo que insistir en que no soy nueva, ya he estado aquí y, por lo tanto, no me afecta tanto, no me sorprende todo lo que está pasando. Es bonito que de pronto la gente te llame más pero siempre me han llamado y siempre me han invitado.

¿Qué ha tenido que pasar para ganar el Polaris y por qué crees que ha sucedido?

Pienso que el álbum lo escogieron porque es buenísimo y no lo puedes negar. Y las personas que lo eligieron lo saben, es gente que ha ido a mi show y ha entendido que mi show es tan bueno que no importa que yo no cante en inglés o en francés. La manera en que la gente se conecta conmigo, que es una manera emocional, ha hecho que la gente reciba la música de esa manera. Yo creo que es por eso por lo que se decidieron a escoger mi álbum. En los medios canadienses han puesto mucho el acento en la sorpresa que ha causado mi elección, han utilizado calificativos como “underdog”, estas cosas como “la que nunca esperaban”, pero no se lo esperaban quizá no porque no canto en inglés sino porque no tengo una infraestructura detrás de mi, no tengo una máquina detrás de mi, no tengo disquera, el álbum ni siquiera existe físicamente, todavía estamos en el proceso de imprimir las primeras copias. Pienso que es el hecho de que se trata de una muchacha que todo lo hace sola, que es madre soltera, que es inmigrante y que incluso, si yo fuera nativa canadiense y cantara en inglés, también les habría llamado la atención las cosas que canto porque son criticas con el gobierno, en pro de los derechos indígenas en Canadá y en el resto de América… Yo creo que por eso ha sorprendido tanto y ha llamado tanto la atención, porque no es una cosa que es fácil de digerir. Y los sonidos tampoco son pop ni nada específico sino una mezcla de muchas cosas porque yo llevo muchas cosas en mi sangre. Y lo reflejo en la música.

Foto: Julio César Rivas

Ha llamado mucho también la atención en los medios de comunicación tus declaraciones tras recibir el premio, siempre cargadas de ideología, de dura crítica a la xenofobia, a la política y a las desigualdades sociales, aspectos que los canadiense tratan de evitar en sus conversaciones habituales. Incluso la manera en la que has relativizado el valor del premio y de la fama han roto los esquemas de la industria musical.

Sí porque la manera en que ellos confrontan el racismo y la xenofobia es no hablando de ello y pretendiendo que no existe. Esa actitud demuestra que nunca vamos a avanzar.

¿Alguien dentro de la industria discográfica canadiense te ha criticado por ese discurso?

Todo el mundo me ha mandado muchos mensajes de amor, solidaridad y apoyo. Y muchos de esos mensajes han venido de gente muy muy muy famosa. Gente que me tiene en gran consideración, que me ofrece su estudio para grabar, que me brinda todo tipo de apoyo. Me dicen que lo que hice fue increíble. En la industria todo lo que he recibido han sido apoyos, otra cosa es en los medios de comunicación e internet, donde cambia un poco la narrativa. Pero no me importa.

El hecho de que tu popularidad crezca, de que te conozca más gente, va a suponer que surjan seguramente nuevas oportunidades para trabajar con artistas de primer nivel. Mucha gente va a querer trabajar contigo. Aunque tú no lo pretendas, es probable que tu vida cambie después de recibir el Polaris.

Esta es la cosa, la gente que es muy famosa es gente que ya me ha escrito mucho. Es gente que me tiene en su radar desde hace mucho tiempo. Cuando grabé mi primer álbum se puso en contacto conmigo gente de muy alto perfil. No quiero decir los nombres porque fue tanta la atención que recibí que yo no quería ni siquiera que me vieran en fotos con ellos porque la atención no se ponía en mi arte sino en que a tal o cual persona le gustaba Lido Pimienta. Entonces mucha gente que tenía muchas malas intenciones se me acercó y por eso yo decidí apartarme de la música durante un tiempo. Ahora vuelve esa bola nuevamente y músicos de alto perfil de Canadá me mandan su música para que yo la escuche, he compuesto canciones para ellos… es una continuación.

Antes del premio ya gente muy importante de Canadá, Estados Unidos y Europa me escribía porque les parezco lo máximo. Llevo trabajando desde hace seis meses en nuevos proyectos que verán la luz en tres o cinco meses y yo sé que mucha gente va a pensar que es por el premio, pero no, es por mi. A mi no me gusta la farándula, yo no publico fotos con nadie, no nombro a nadie, no hablo de quien es mi circulo porque yo no quiero esa atención. La industria musical tiene muchas cosas buenas pero la mayoría son cosas malas. En la industria del entretenimiento hay mucha gente que quiere ser famosa sin tener necesariamente talento, simplemente quiere ser famosa.

Yo tengo un discurso que es específicamente político y musical. Si yo quiero un cambio en mi vida, y cuando digo cambio sería más plata o más acceso a plata para desarrollar proyectos que me interesan en mi activismo o como madre para ayudar a otras madres en la música, cuando yo consiga eso no será porque tal persona me manda un tweet, será porque yo trabajo muy fuerte, y porque tengo mucho talento, y porque tengo sangre negra, y porque tengo sangre indígena, y porque soy inmigrante, porque yo entiendo donde estoy parada y porque yo tengo muchos amigos que son en realidad los dueños de esta tierra. Cuando tú eres consciente de ello todo lo demás es irrelevante. ¿Qué hago yo con un tweet? ¿Qué hago con un mensaje de cualquier estrellita que hay por ahí? A ellos les interesa más tenerme a mí en sus fotos que a mí tener a ellos en mis fotos. Les da más relevancia a ellos aparecer al lado de Lido Pimienta que a mí aparecer al lado de ellos.

Foto: Julio César Rivas

Hablemos de tu origen. ¿Cómo has llevado tu condición de latina en Canadá y cómo se han fusionado tus raíces con esta ciudad tan multicultural que es Toronto?

Tú tienes que encontrar tu comunidad allá donde vayas. Yo cuando vine a Canadá nunca pasé por el shock del idioma porque cuando vine de Colombia ya traía el inglés conmigo desde los seis años, muy fluido. Vine a los 19 años y es muy diferente venir a los 6 que a los 16 que a los 26. Con 19 años yo ya era una persona adulta y tenía muy claro quien era, mi familia es indígena y el grupo indígena al que pertenezco, los Wayuu, son perseguidos por el gobierno. Somos uno de los grupos más atacados por nuestros recursos y el gobierno no nos ayuda a nada. Yo siento que, debido a la plataforma que tengo, tengo la responsabilidad, y siempre he sido consciente de ello, de llevar siempre ese mensaje para que se conozca. Si yo puedo aportar a esa narrativa yo lo voy a hacer. Cuando vine a Canadá “sobreviví” en London y luego me vine a Toronto y lo primero que dije es que tengo que buscar a mi gente.

Y cuando digo mi gente me refiero a los grupos de Latinoamérica. Y mi gente también son la gente indígena de aquí, porque tenemos la misma historia: aquí en el norte fue Inglaterra y Francia y abajo España, es lo único que cambia. No me interesa volverme gringa ni canadiense. Yo estoy bien en mi casa, en mi cuarto, con mis amigos… con eso ya soy feliz. E intento ir a menudo a Colombia y aprender de mi cultura, de mi origen, y cuanto más real sea yo, cuanto Más Lido Pimienta sea Lido Pimienta, será mejor. Y como madre también tengo que ser lo más colombiana que pueda ser para que mi hijo entienda de dónde viene. Porque cuando crezca él tiene que entender por qué tiene tantos privilegios y por qué su primo que vive en Colombia en el desierto, no. Y yo no quiero que mi hijo sea como esa gente tonta que vive en el mundo y que no sabe lo que pasa a su alrededor porque nadie se lo está explicando.

¿Ésta es la razón por la que cantas en español?

Yo no canto en inglés porque quiera ser leal a la lengua española. Yo no canto en inglés porque no me sale. Musicalmente lo que yo hago tiene mucha más resonancia y poesía en español. Si decido cantar en otro idioma lo haría en francés porque es más pegado al español y tiene más poesía. Pero si yo decido algún día escribir en inglés que nadie se sorprenda porque yo siempre me pongo desafíos e igual un día me da por hacer una canción muy muy pop en inglés y si lo decido hacer, lo haré. Yo soy la que pongo la reglas, a mi nadie me dice lo que tengo que hacer, yo escribo todo, lo hago todo y si me da la gana lo hago. Pero en este momento me sale en español porque me parece más bonito.

¿Cuáles son tus influencias y de qué modo ha cambiado tu música en Toronto para crear esas estructuras de sonido tan densas y recargadas que definen tanto tu estilo?

Toronto es tan gris y es tan nueva que la asocio con música electrónica, cajas de sonido, samplers… Si yo viviera en Colombia y viviera en el desierto quizá la música sería mucho más simple, quizá sólo sería un tambor y una flauta y nada más. Pero yo vivo aquí y estoy muy influenciada por lo gris, por los edificios y por la industria. Pero como soy quien soy y tengo la sangre que tengo y tengo la voz que tengo pues quiero que todo esté bien arriba, me importa mucho que la voz se reproduzca de esa manera. Yo no sigo a nadie y el estilo que yo tengo sale del aire, del agua y de la tierra. Mi familia siempre me ha dicho que yo era la hippy de la casa. Yo no soy hippy pero soy completamente diferente a mi familia, y por eso siempre se tiende a clasificarme. No me importa.

¿Eres una inspiración para la comunidad de habla hispana en Canadá?

Yo soy una inspiración para los colombianos que viven en Canadá, para los mexicanos que viven acá, para los cubanos, para los canadiense que nacieron aquí, yo soy una inspiración para todo el mundo. Hay muchos ángulos de mi historia con los que la gente se puede identificar. Yo soy muy real, puedo inspirar a una mujer canadiense nacida aquí, blanca, europea, que es madre soltera… yo soy una inspiración para esa mujer. Yo soy un ejemplo para la gente que tiene las ganas de ser su propia persona. Yo trato de pasar el tiempo en mi casa, tranquila, estudiando, haciendo mi investigación, en mis viajes, conectándome con la gente y con la tierra. Yo sé quien soy, lo he sabido siempre, desde que tenía cinco años. Yo soy una artista, y soy una artista completa.

Por eso cuando llega todo esto de la fama a mí me resbala porque ¿qué hago yo con eso? Yo tengo que seguir trabajando y quiero que la gente se olvide del premio para poder concentrarme en terminar mi próximo disco. El premio está genial, y mejor porque viene con plata; el único premio que importa es el que viene con plata. Esta plata va a ayudar a mucha gente y podemos lograr muchas cosas muy buenas que yo aspiro a que lleguen muy lejos. Yo quiero llegar mucho más alto y la única manera de conseguirlo es trabajando sin distraerme de mis objetivos. Yo no pongo atención a la gente que se acerca porque quiere algo de mi. Yo quiero que la gente entre en mi mundo queriendo compartir y colaborar. Con esta actitud yo sé que voy a llegar adonde quiero llegar. El premio está bien pero no es el final, eso sería mostrar que soy floja, muy fácil. Eso no es lo que quiero, yo quiero más.