Foto: Air Canada

La industria turística de Estados Unidos empieza a sentir los efectos de la negativa imagen que su presidente proyecta en muchos países. En los últimos meses se ha registrado un descenso en el interés por viajar a los Estados Unidos de ciudadanos de países como México, que tradicionalmente ha tenido en el vecino del norte a uno de sus destinos turísticos favoritos. Por el contrario, Canadá está surgiendo como una alternativa más amable y barata para los mexicanos, impulsada además por el levantamiento de la imposición de la visa, que entró en vigor en diciembre del pasado año.

Después de décadas encabezando la lista de destinos turísticos mundiales, Estados Unidos pierde fuelle y las alarmas han saltado en la industria hotelera y de viajes. Los expertos advierten de que la retórica anti-inmigración así como la confusión que genera a los viajeros las prohibiciones electrónicas han amortiguado el interés extranjero en las vacaciones en Estados Unidos, especialmente en México.

El sentimiento mexicano por los Estados Unidos ha ido cambiando desde que Trump irrumpiera en la política norteamericana con una retórica antimexicana en aspectos como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la inmigración ilegal o el proyecto de construcción de un muro en la frontera entre ambos países. Trump afirmó en numerosas ocasiones durante la campaña electoral que le llevó a la Casa Blanca que los inmigrantes mexicanos eran violadores y traficantes de drogas. En México hubo una reacción inmediata contra Trump, manifestada visualmente en las calles de las principales ciudades del país.

Mientras tanto, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, cumplió su promesa electoral de levantar la imposición de visa a los ciudadanos mexicanos, en vigor desde 2009 por decisión del gobierno conservador de entonces dirigido por Stephen Harper. Para los mexicanos ahora es mucho más fácil viajar a Canadá, tanto por la simplificación de los trámites burocráticos como por el incremento de vuelos directos a Toronto, Montreal y Vancouver. El resultado es que el turismo mexicano a Canadá se incrementó en un 16% a raíz del anuncio del levantamiento de la visa, realizado durante la cumbre de los “Three amigos” celebrada en junio del pasado año en Ottawa.

Desde la entrada en vigor de la medida, el 1 de diciembre, las cifras definitivamente se han disparado: los visitantes mexicanos han aumentado en un 82%, una respuesta que FowardKeys atribuye a los cambios en la ley. Al mismo tiempo, la firma dice que las reservas a los Estados Unidos han caído un 9%, a pesar de la debilidad del dólar frente al peso mexicano, que por lo general impulsa el turismo. En cifras globales, el impacto económico a largo plazo podría ser mucho mayor. México es el segundo mercado de turismo de entrada más grande de Estados Unidos, con cerca de 18.4 millones de visitas en 2015. Sólo este año, los expertos predicen un 7% menos de visitas desde México, y el sector ya predice un futuro todavía más sombrío con unas pérdida económicas de unos 1.600 millones de dólares para 2018.

Los analistas atribuyen esta caída a las tensas relaciones entre los dos países, así como a la retórica anti-inmigración que pide “prohibiciones de viajar” e “investigaciones extremas”, señala la firma de investigación Tourism Economics. Los viajeros también están preocupados por las políticas fronterizas y la creciente sensación de inseguridad en las aduanas estadounidenses ante el temor de  que los agentes de puedan exigir contraseñas de redes sociales y ordenadores. Las historias sobre peticiones similares se viene repitiendo con insistencia en los medios de comunicación desde que Trump llegara a la Casa Blanca el pasado 20 de enero y firmara sus primeras órdenes ejecutivas en materia de inmigración y seguridad interior.

Aunque Estados Unidos continúa siendo un destino prioritario para millones de viajeros cada año, los expertos en la industria de viajes no ocultan su preocupación por el efecto económico que a largo plazo puede provocar el discurso nacionalista de Trump. Uno de cada nueve empleos en los Estados Unidos depende del sector turístico, según la Asociación de Viajes de los Estados Unidos. El mismo estudio encontró que el gasto directo realizado por los viajeros alcanza los 2.600 millones diarios.