Más allá de la mezcla de antecedentes, perspectivas y culturas que los nacidos en el extranjero traen a Canadá, los inmigrantes jugarán un papel cada vez más importante en el sostenimiento del crecimiento económico y en el nivel de vida en Canadá. Foto: Wikimedia Commons

Un informe elaborado por el RBC (Royal Bank of Canadá) señala que las políticas de Canadá para facilitar la entrada de inmigrantes son beneficiosas para la economía del país y contribuyen a su crecimiento. El documento señala que el nuevo escenario geo-político mundial está cuestionándose muchos de los elementos que formaban parte de las convenciones internacionales, como la globalización.

Mientras el nuevo presidente de los Estados Unidos está introduciendo severas medidas para restringir la entrada de inmigrantes al país, Canadá sigue poniendo una alfombra de bienvenida a los nacidos fuera de sus fronteras. La ministra de Relaciones Exteriores, Chrystia Freeland, en un discurso pronunciado en diciembre de 2016, defendió con orgullo la postura abierta de Canadá, señalando que el país está claramente desafiando la reciente tendencia “hacia el proteccionismo y las fronteras cerradas”. Se espera que la tasa de inmigración se mantenga elevada, pero, ¿cómo afecta la política a las tendencias en todo el país? ¿Está logrando su objetivo de compensar el impacto del envejecimiento de la población?

Aumentar el objetivo

Los números apoyan el argumento. Canadá dio la bienvenida a más de 320.000 inmigrantes en 2016, un incremento considerable sobre la media de los años anteriores que se situaba en 260.000. Las “circunstancias especiales” relacionadas con la respuesta del Canadá a la crisis de los refugiados sirios influyeron claramente en este aumento. Sin embargo, la voluntad del gobierno canadiense es mantener esta cifra durante 2017. El gabinete de Trudeau ya ha informado de que su objetivo para este año es permitir el acceso al país de 300.000 nuevos ciudadanos. De este modo, al margen de las connotaciones solidarias, quiere que estas cifras ayuden a compensar los efectos del evidente envejecimiento de la población canadiense, que está provocando un preocupante vuelco en la pirámide de edad y poniendo en riesgo el sistema contributivo de pensiones.

Según señala el informe del RBC, “más allá de la mezcla de antecedentes, perspectivas y culturas que los individuos nacidos en el extranjero traen a Canadá, los inmigrantes jugarán un papel cada vez más importante en el sostenimiento del crecimiento económico y, a su vez, en el nivel de vida en Canadá”.

El documento plantea algunas hipótesis ciertamente audaces que ayudan a dimensionar la importancia de las política de inmigración en la economía del país: Si Canadá cerrara sus fronteras y la inmigración se eliminara por completo, se estima que los ingresos per cápita reales serían 3.500 dólares más bajos en tres décadas que los que se registrarían si el crecimiento anual de la inmigración fuera sostenido y mantuviera los ritmos actuales. Esta pérdida potencial, atribuida a un menor número de trabajadores que contribuyen a la actividad económica, es equivalente en tamaño a la industria minera, petrolera y de gas de Canadá en 2015.

El nuevo milenio ha marcado un punto de inflexión para los impulsores del crecimiento de la población, con los inmigrantes contribuyendo más que la tasa natural de crecimiento. Esta tendencia fue evidente en 2016, ya que el impacto de la inmigración contribuyó a que la población canadiense se expandiera a su ritmo más rápido desde 1991. Según señala el informe del RBC, el crecimiento del número de personas en edad de trabajar (15 a 64) creció por primera vez en más de una década.

El ritmo sigue siendo moderado en relación con las tendencias históricas, pero se trata de un paso en la dirección correcta después de registrar el ritmo más lento en 2015 desde que comenzaron los registros en 1976. En el futuro, los inmigrantes jóvenes e integrados con éxito desempeñarán un papel importante para ayudar a mitigar la disminución del mercado laboral derivado de un número cada vez mayor de jubilados que abandonan la fuerza de trabajo.

Distribución provincial

El impacto de una mayor inmigración se está sintiendo en todo el país, ya que todas las provincias registraron  un aumento de población en 2016. Ontario fue testigo del aumento neto más grande en los niveles de inmigración de todas las provincias, lo que ayudó a impulsar el crecimiento de la población a su ritmo más rápido en una década. Del mismo modo, el impacto demográfico en Manitoba llevó a su población a expandirse a la tasa más alta desde 1961. La región atlántica también experimentó un aumento sustancial de los recién llegados.

Sin embargo, la llegada de inmigrantes no fue suficiente para revertir el declive absoluto de la población en edad de trabajar en la región, uno de los mayores desafíos del Canadá atlántico. Incluso si los niveles actuales de inmigración se mantuvieran, la región se enfrenta a un “severo ajuste demográfico”, según el cual la proporción de canadienses en edad de jubilación será en la próxima década notablemente superior a la población en edad de trabajar.