El reciente atentado en una mezquita de Quebec que acabó con la vida de seis personas ha encendido todas las alarmas en Canadá.

La agresiva política anti-inmigración que está poniendo en práctica Donald Trump en sus primeras semanas como presidente de los Estados Unidos puede tener un efecto de contagio en Canadá, según señalan varios expertos consultados por The Canadian Press. “Creo que los límites son porosos, las fronteras son porosas, así que cualquier cosa que ocurre en los Estados Unidos nos afecta, obviamente”, ha señalado la socióloga Barbara Perry, experta en crímenes de odio global en el Instituto de Tecnología de la Universidad de Ontario en Oshawa, Ontario.

“Recibimos los mismos canales de Twitter, escuchamos los mismos sonidos en la televisión y la radio y en la prensa escrita, claramente los mensajes cruzan la frontera”, señala esta experta, que reconoce que el efecto de la globalización afecta también al impacto del lenguaje, los mensajes e incluso los sentimientos colectivos. Esa retórica parece estar resonando en algunos canadienses, lamenta Perry, señalando directamente al aluvión de mensajes islamófobos en las redes sociales que siguieron al reciente atentado en la mezquita de Quebec que se saldó con seis asesinados.

“No soy una gran usuaria de las redes sociales, pero incluso alguien como yo tiene al alcance de la mano la posibilidad de ver la libertad que la gente siente para expresar algunos sentimientos bastante violentos”, dijo, señalando que la capacidad de permanecer en el anonimato facilita la libertad para expresar opiniones “políticamente incorrectas”.

Sin embargo, es importante reconocer que Canadá es no es inocente cuando se trata de actitudes y políticas discriminatorias, recuerda Rima Wilkes, profesora de sociología de la Universidad de Columbia Británica. En este sentido, ha recordado algunos de los hitos más oscuros de la historia del país, como el maltrato a las comunidades indígenas, la Ley de exclusión de chinos de 1923, el internamiento de japoneses-canadienses y la negativa a aceptar a los judíos que huyeron de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Más recientemente, el ex primer ministro Stephen Harper habló del islamismo como la mayor amenaza para Canadá y dijo durante la campaña electoral de 2015 que consideraría la prohibición del niqab para los servidores públicos. Kellie Leitch, líder de la dirección del Partido Conservador, está promoviendo una plataforma que defiende la necesidad de un filtro selectivo para los inmigrantes aspirantes a ingresar en Canadá en función de una suerte de “valores canadienses”.

“No es que Trump aparezca en el aire y ahora la gente tiene permiso (para discriminar). Creo que  todo esto se ha estado cocinando durante años”, afirma Wilkes desde Vancouver. “Sería bueno si pudiéramos intentar no ser así. Creo que tenemos un líder (Justin Trudeau) en este momento que realmente está tratando de no ser así. Pero ese tiroteo en la mezquita demuestra que no somos inmunes”, añade.

Perry cree que muchos canadienses se resisten a aceptar que se producen hechos xenófobos en el país con más frecuencia de la deseada pero las encuestas en los últimos diez años muestran un lento pero constante incremento de los canadienses que no aceptan de buen grado la llegada de nuevos ciudadanos al país, en especial de los que proceden de países musulmanes. En este sentido, la prohibición de viajar de la administración Trump y la masacre de la mezquita de Quebec parecen haber tenido un efecto unificador entre los que renuncian a la intolerancia racial, dando lugar a manifestaciones y vigilias en todo el país para demostrar apoyo a los canadienses de todos los orígenes étnicos y religiosos .

Amanda Hohmann, directora nacional de la Liga de los Derechos Humanos de B’nai Brith en Canadá, indica que los incidentes antisemitas en todo el país en los últimos meses parecen estar descendiendo, en comparación con el mismo período del año pasado. “Creo que la gente está prestando atención ahora a lo que no prestaba atención antes como consecuencia del clima político generado desde Estados Unidos”, dijo Hohmann, que tiene su sede en Toronto. “Es parte de una discusión nacional muy actual, esta idea de la discriminación contra las minorías”. Aún así, ha habido varios informes durante las últimas semanas que señalan la presencia de esvásticas dibujadas en la nieve en Sault Ste. Marie, Ont., Winnipeg, Montreal y Toronto. De momento parecen casos aislados pero encajan en ese contexto de alerta de contagio del que hablan los expertos.