La pista de hielo al aire libre de Nathan Phillips Square, abierta en 1965 cuando se inauguró el nuevo City Hall diseñado por el arquitecto finlandés Viljo Revell, es una de las grandes atracciones de Toronto durante el invierno. Foto: City of Toronto

Canadá tiene cuatro de las diez mejores pistas al aire libre del mundo, según la original lista que acaba de publicar la prestigiosa cadena de hoteles de lujo Fairmont. El Canal Rideau de Ottawa, la plaza Nathan Phillips de Toronto, el estanque Grouse Mountain Patinating de Vancouver y el lago Louise de Alberta ocupan un lugar destacado en esta élite de espacios de ocio que, cuando llega el invierno, convierten a las ciudades en auténticos parques de atracciones.

En la lista, sorprendentemente, no está la pista de hielo del Rockefeller Center de New York, probablemente uno de los espacios más fotografiados de la ciudad y escenario de decenas de películas. Por el contrario, sí que aparece el Wollman Rink, la pista de hielo que construyó el presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, en los años 80, y que se encuentra en otro espacio icónico de la ciudad de los rascacielos: Central Park.

Esta ausencia, quizá la más llamativa, le otorga mayor valor a la presencia de cuatro pistas de hielo canadienses, entre ellas la que cada invierno se abre en la Nathan Phillips Square de Toronto y que desde hace dos años se vincula inevitablemente al gran cartel luminoso que alumbra el nombre de la ciudad. Ambos elementos han sabido fusionarse con gran armonía para convertirse en elementos icónicos de la ciudad y unos de sus lugares más visitados. Hay otras elecciones que son obvias, como el Canal Rideau de Ottawa, que presume de ser la pista de hielo más larga del mundo. Mide casi 8 kilómetros de largo y fue declarado en 2007 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.