Google Canadá tiene un centro de investigación en Waterloo, en el entorno de Communitech.

Antes de convertirse en el director senior de ingeniería de Google Canada, Steve Woods fundó y dirigió tres empresas de Silicon Valley, entre ellas el primer portal de voz Quack.com, que se vendió a AOL en 2000 y la plataforma de publicidad en línea NeoEdge Networks.

Los tres proyectos fueron financiados con capital de riesgo de Toronto y Boston, asegura. Ni un centavo vino del área de Silicon Valley, en contra de lo que pudiera pensarse. “He lanzado más de 200 pryectos y tengo muchos amigos que son capitalistas de riesgo, pero ninguno me dio dinero”, afirma Woods. “Mientras yo estaba construyendo estas compañías con dinero que había logrado de otros lugares, me di cuenta de que estaba contratando gente de Waterloo o de Toronto, y que estaba gastando mis fondos para mover a estos empleados a uno de los lugares más caros de Estados Unidos para vivir, supuestamente para hacer crecer mis empresas”, señala.

Tras un análisis completo de la situación, Steve Woods afirma que realizó un verdadero ejercicio de autocrítica:  “Esto es una locura, no todo el mundo quiere mudarse a los Estados Unidos”, y así es como empezó a crear compañías con equipos de ingeniería en Toronto y Waterloo.

Aprovechar la fuente de talento del corredor de Toronto-Waterloo dio a Woods una nueva visión más positiva del ecosistema de startups de Canadá. A partir de ese momento hizo todo lo posible para articular y ejercer de verdadero motor de la reciente conferencia Go North de Google Canada, que invitó a más de 500 startups a Toronto el pasado 28 de octubre.

“Si usted está iniciando una empresa creo que es posible darse cuenta de que la densidad de empresas y talentos en el corredor de Toronto-Waterloo significa que no es necesario que nos vayamos a Silicon Valley”, afirma rotundo.

La diferencia entre los ecosistemas de startups de Canadá y Silicon Valley es difícil de definir, admite, y difícil de entender hasta que se ha vivido en los Estados Unidos durante un período bastante significativo (Woods pasó 11 años allí). Pero además de su amabilidad mundialmente conocida, los canadienses son vibrantes, educados, inteligentes y leales, dice.

“Si usted está creando una nueva compañía necesita lealtad”, dice Woods, “porque las cosas no siempre salen bien. Hay un montón de días difíciles y tu gente puede alejarse, porque son fácilmente empleables, por lo que apuesto claramente por las personas que están comprometidas, que no sienten que lo están haciendo por sí mismos. En Canadá ese obtiene valor por parte de los trabajadores”, defiende.

Al igual que en Silicon Valley, la cultura tecnológica de Canadá valora el espíritu emprendedor, pero lo más importante es que cuenta con la infraestructura educativa y el entrenamiento práctico —sin mencionar una reputación que atrae a los mejores y más brillantes del mundo— para respaldarlo.

“Con los programas empresariales de Google, muy a menudo vamos a un lugar donde hay muchas cosas interesantes sucediendo, pero no hay un centro para ello y por eso lo primero que tenemos que hacer es invertir nuestro dinero en tratar de construir ese entorno”, agregó. “Sin embargo —continúa—, no necesitamos construir eso en Waterloo porque ya tiene uno (Communitech), que opera casi exactamente como un centro de negocios. Y por eso queremos ser parte de ese ambiente”.

Woods está involucrado en Google desde 2008, cuando la empresa le propuso construir equipos de ingeniería y productos en Canadá para ellos. Sin embargo, asegura no recordar que su primera reacción fuera entusiasta: “Voy, no voy, parece una gran empresa¨, pensé. “Y ellos dicen: ‘Somos grandes, pero no somos una gran compañía. Ven con nosotros, inventa cosas en Canadá con nuestro dinero, y será divertido”.

Desde entonces, Woods dice que ha llegado a pensar que Google no es una entidad singular, sino una serie de equipos que desarrollan y ejecutan proyectos bajo un solo paraguas con la supervisión del CEO de Alphabet Inc. y cofundador de Google, Larry Page; el presidente de Alphabet y cofundador de Google Sergey Brin; y el CEO de Google Inc., Sundar Pichai.

Debido a la gran variedad de proyectos en desarrollo bajo ese paraguas, Google valora la diversidad, dice Woods, y su ética de trabajo. Según su opinión, el abrazo a la diversidad cultural del equipo de Toronto ha servido como un modelo para que otros puedan emularlo.