Donald Trump

En las últimas semanas, el escándalo de los comentarios soeces de Donald Trump ha centrado la atención de los medios de comunicación y una gran parte del electorado en Estados Unidos. La principal consecuencia de la aparición de la grabación en la que Trump presume de hacer lo que quiere con las mujeres, ha sido su descenso en las encuestas, en gran parte por la pérdida de apoyo del candidato republicano entre mujeres.

Pero más que la pérdida de apoyo entre la población femenina, lo que realmente parece que ha puesto punto y final a la carrera presidencial del famoso multimillonario ha sido su desdén por las minorías y sus votos, especialmente hacia la población hispana del país.

Y si en la noche del 8 de noviembre, cuando todos los votos emitidos hayan sido contados, el ganador de la contienda presidencial es Hillary Clinton, como todas las encuestas parecen apuntar ahora, será un momento histórico para la comunidad latina: a partir de ese momento, ningún partido o candidato a la presidencia estadounidense podrá despreciar o olvidarse de los hispanos.

Muchos comentaristas políticos en Estados Unidos están destacando estos días la preferencia de una mayoría de mujeres por Clinton como el factor que está empujando a Trump hacia el abismo.

El blog fivethirtyeight.com, que analiza las encuestas y el mapa político en el país, destacó recientemente que Clinton le saca 33 puntos porcentuales a Trump en respaldo entre mujeres. Por su parte, Trump tiene 11 puntos porcentuales de ventaja sobre la ex secretaria de Estado en apoyo entre varones.

Pero la diferencia a favor de Hillary entre latinos es mucho mayor. Una encuesta realizada hace escasos días por NBC News/Wall Street Journal/Telemundo coloca la distancia que separa a Clinton con respecto a Trump entre votantes latinos en 50 puntos porcentuales. La diferencia es incluso mayor, 63 puntos porcentuales, cuando se excluyen la opción de los candidatos libertario y ecologista.

Como Gerver Torres, especialista en Latinoamérica de Gallup Consulting, explicó a VOA, “los hispanos en Estados Unidos tienen un creciente importancia y su peso es incluso más significante en algunos estados con elevados números de latinos”.

Lo que las estas cifras también parecen señalar es que los hispanos, como grupo, tienen una mayor solidaridad entre ellos que las mujeres: un significativo número de mujeres, empezando por la mujer e hija de Trump, han restado importancia a los comentarios sexistas del empresario al calificarlo de “lenguaje de vestuario” o bravuconadas juveniles. Y por ello, muchas están dispuestas a votar por Trump como presidente.

Pero cada vez es más claro que los latinos, especialmente los de origen mexicano, no están dispuestos a perdonar a Trump sus comentarios y actitudes racistas. Además, la figura de Trump ha animado más que nunca al electorado latino y todo apunta a que un número récord de los 27 millones de hispanos con derecho a voto acudirán a las urnas.

Un informe de principios del año de Pew Research Center señaló que “aunque el voto latino puede ser menor de lo esperado porque una gran cantidad de las personas con derecho a voto son millenials, el creciente número de ciudadanos de origen latino puede ayudar a impulsar las tasas de participación electoral”.

El activismo anti-Trump de los latinos multiplica su efecto porque los hispanos son fundamentales en varios de los estados clave de esta elección, como Florida, Nevada y Colorado. En Florida, el estado que determinó la victoria electoral de George W. Bush en el año 2000, los latinos representan el 18,1% de los electores, más que suficiente para decidir el resultado final en el territorio.

En Nevada, la proporción es del 17,2% y en Colorado del 14,5%. “Si esta elección es disputada, como muchos observadores señalan, por ejemplo Nevada, un estado con casi el 20%  de la población con derecho a voto de origen latino, podría determinar el resultado de la elección, sin duda”, explicó Israel Ortega, de Heritage Foundation.

Son estas cifras, combinadas con el activismo de la comunidad latina, lo que aumenta el valor del voto hispano en comparación con la otra gran minoría del electorado estadounidense, los afroamericanos. La población afroamericana es ligeramente mayor, un 12,4% de los votantes elegibles frente al 11,9% de los latinos. Además, las cifras de Trump entre los votantes afromaericanos son catastróficas: sólo un 4% parece dispuesto a votar por el republicano.

Pero a diferencia de los latinos, la población afroamericana no parece tan motivada como los latinos a acudir a las urnas para castigar a Trump. Es por ello que en las últimas semanas, el Partido Demócrata ha desplegado, con gran eficacia, a Barack y Michelle Obama, para intentar convencer a los afroamericanos que acudan a los centros de votación en masa para garantizar la victoria de Hillary Clinton.

A todo esto hay que añadir otro elemento más para entender como los latinos serán el grupo clave en la aparente derrota de Trump.

El trato que Trump está dispensando a la comunidad hispana, ha revelado a muchos votantes estadounidenses el verdadero carácter del empresario convertido en político, lo que le ha convertido en un candidato tóxico para gran parte de la población sin importar su origen étnico o sexo.