El director español Carlos Saura ha presentado esta semana en Toronto su última película, ‘Jota’, y ha realizado unas interesantes declaraciones sobre su dilatada trayectoria profesional, que incluye 40 largometrajes y documentales.

El veterano cineasta español Carlos Saura (Huesca, 1932), que ha estrenado en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF), Jota, su última película, ha revelado que nunca pudo llevar a cabo uno de sus proyectos más deseados; un largometraje sobre la música latinoamericana caribeña. Según el director de La caza, las presiones del lobby cubano en Estados Unidos para que no apareciera ningún artista vinculado con el régimen castrista arruinaron el proyecto. ¨Uno de mis productores, el de Flamenco y Sevillanas, tenía intención de hacerla y fuimos a EE UU a hablar con la gente que había allí, los cubanos. Estaba todo hecho pero insistí que si no se rodaba con elementos de la Cuba castrista que vinieran, que me parecía que no se podía eliminar toda esa parte del Caribe, que era una barbaridad¨.  Carlos Saura afirma que ¨nos amenazaron y dijeron que si había algún cubano fidelista en la película que harían todo lo posible para que nunca se proyectará la película. El productor finalmente se echó para atrás¨. En sus declaraciones Saura ha asegurado que fue Celia Cruz y su equipo quienes presionaron para que el proyecto no saliera adelante.

El cineasta ha reconocido que también le gustaría hacer una película sobre el jazz en Nueva Orleans, en la línea de las aproximaciones que ha realizado a lo largo de su dilatada trayectoria cinematográfica a otras músicas populares como el flamenco, los fados, el tango o ahora la jota. Saura es uno de los mitos vivientes del cine español, situado por los críticos a la altura de Buñuel o Almodóvar. Desde su primera película en 1960 con Los golfos, el aragonés ha dirigido 40 largometrajes y documentales, el último de ellos Jota, que se estrenó mundialmente esta semana en el Festival Internacional de Cine de Toronto.

Saura cuenta con galardones en la Berlinale por La caza (mejor director en 1966) o Deprisa, deprisa (Oso de oro en 1981), en el Festival de Cannes por La prima Angélica (premio del jurado en 1974) o Cría Cuervos (gran premio del jurado en 1976) y en los Premios Goya con ¡Ay, Carmela! (13 estatuillas en 1991). Guionista en la mayoría de sus películas, la literatura, la fotografía y la pintura son otras artes que domina Saura.