En definitiva, el proceso de paz permitiría que ese mayor gasto que se ha tenido que entregar al Ministerio de Defensa, pudiera dirigirse a inversión social y crecimiento económico.

Colombia, como resultado del conflicto armado interno,  cada hora ha muerto un colombiano desde 1980 hasta el 2015. De este total, el 81 por ciento fueron civiles y 18 por ciento combatientes, de acuerdo con estimaciones del Grupo de Memoria HistóricaEsas 250.000 personas, a dólares de hoy, han dejado de producir cerca de US$45,420 millones, los cuales pudieron generar riqueza y bienestar para sí mismos, sus familias y el país en general.

Tal vez el acuerdo de paz firmado entre el gobierno de Colombia y la guerrilla más antigua del mundo, las FARC, no es el más perfecto, tal como lo han mencionado el presidente Juan Manuel Santos y el jefe de negociaciones Humberto de la Calle; pero si uno se toma el trabajo de ponerle números al conflicto armado, quizás la conclusión es que este acuerdo es lo menos perfecto acercándose a lo que más necesitamos: La Paz.

Hay que recordar que Colombia lleva en guerra interna con este grupo guerrillero más de 50 años, pero el conflicto se recrudeció a partir de 1985 cuando se inició el vínculo de los movimientos guerrilleros con el narcotráfico y a la aparición en escena de los grupos paramilitares. Fue tal el crecimiento de las FARC que llegó a tener 17.000 combatientes a finales de los años 90, es decir que fue una guerra prácticamente entre dos ejércitos, casi dos estados, aunque a muchos no les guste reconocerlo.

Pero este no es el único impacto que ha tenido el conflicto interno. De acuerdo con un estudio realizado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), año tras año, la pérdida de crecimiento económico se ha situado entre un 1,5% y un 2%.

Esto permite calcular que anualmente se pierden cerca de US$3.323 millones. Con estos recursos se podrían construir o dar subsidios para vivienda social de 200.000 personas cada año, lo que en definitiva contribuiría a mejorar la situación de pobreza en la que viven muchos colombianos. O también se podrían cubrir las necesidades de modernización de infraestructura de transporte. Calcular lo que se ha perdido y lo que se ha dejado de generar en 50 años tiene muchos ceros hacia la derecha.

En definitiva, el proceso de paz permitiría que ese mayor gasto que se ha tenido que entregar al Ministerio de Defensa, pudiera dirigirse a inversión social y crecimiento económico. De hecho, los cálculos del DNP señalan que la economía colombiana podría crecer 1,77 puntos más si se disminuye el gasto en seguridad privada en un 70%. Sólo con este ahorro, en una década se podrían generar más de un millón de empleos.

Una encuesta realizada por el Programa de Investigación sobre Construcción de Paz (ConPaz) del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes y la organización inglesa International Alert, a 1.113 empresarios de diferentes ciudades y tamaño, sugiere que el potencial del sector privado en términos de aportación a la construcción de paz es enorme pues tres cuartas partes de los encuestados declararon que, en ausencia de conflicto, invertirían más en productividad, en innovación y empleos.

De acuerdo con la encuesta, el 83% de las empresas colombianas declararon invertir un porcentaje de sus ventas en vigilancia y seguridad. A esto debe sumarse lo que pagan en primas de seguros para proteger su producción y carga. La inversión elevada en seguros es más frecuente entre empresas de los sectores de transporte, minas, electricidad, gas y agua, sector agropecuario y servicios financieros.

En concreto, las compañías colombianas están pagando un precio derivado del impacto del conflicto no sólo en su actividad cotidiana (aunque no sean blanco directo) sino también en los costos de transacción, en la inversión, en las oportunidades de expansión y en el comportamiento de los consumidores“, concluye el estudio realizado por  la Universidad de los Andes.

Lo más peligroso de lo que está sucediendo en este momento en Colombia es una polarización entre uribistas y santistas y no entre si se debe o no apoyar el acuerdo de paz logrado en La Habana, lo cual debe reflejarse en el plebiscito del próximo 2 de octubre. Hay que recordar que fue justamente una polarización entre conservadores y liberales en un plebiscito de 1957 lo que llevó a la creación de los grupos guerrilleros en Colombia hace más de 50 años, ¿será que no hemos aprendido la lección?

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Luz Dary Madroñero Contributor
Independent journalist. For more than 15 years, Luz was responsible for the economic sector for some of Colombia’s biggest media outlets. She has held the position of Community Outreach and events coordinator at the Consulate General of Colombia in Toronto, press officer for the National Planning Department of Colombia, the Institute of Urban Development of Bogota and the Institute of Public Administration of Canada.
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