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Hay buenas noticias para aquellos que están buscando casa en Toronto. El mercado inmobiliario del GTA (Greater Toronto Area), y también el de Vancouver, ha registrado un estancamiento en los dos últimos meses e incluso una ligera reducción, según el informe de la Asociación de Bienes Raíces de Canadá. Cliff Iverson, su presidente, ha indicado que la actividad inmobiliaria en ambas ciudades “parece haber tocado techo”, y señaló que en abril el crecimiento se frenó y en marzo se redujo incluso un 1,8%.

Pero hay una parte menos positiva del relato: una de las razones de este estancamiento es precisamente la dificultad de una gran mayoría de ciudadanos para acceder a una vivienda por sus elevados costes, que en muchos casos se ha tornado inalcanzable. Es decir; los precios han llegado a unos niveles que son inaccesibles para un porcentaje mayoritario de los residentes en el GTA.

Según Elisa Hajducek, agente de Royal LePage Estate Realty y una de las voces más autorizadas en el sector de bienes raíces de la comunidad hispana en Toronto, hay elementos coyunturales en el informe que no permiten hablar claramente de una tendencia: “por el momento parece que depende de una combinacion de elementos y circunstancias —señala—, que caracterizan una situacion extrema de ‘sellers market’, o mercado donde el vendedor tiene la última palabra ya que los potenciales vendedores no desean ingresar al mercado de ‘guerra de ofertas’ al momento de tener que comprar su siguiente vivienda y correr el riesgo de no poder comprar lo que desean en el tiempo que lo desean. Esto ha traido una falta de inventario en el mercado inmobiliario y por ende, una demanda altisima por tantos compradores desesperados por encontrar vivienda”.

Elisa Hajducek, agente de Royal LePage Estate Realty en Toronto.

El índice de precios de referencia para la vivienda en Toronto fue un 11,6% superior respecto al año anterior. La media de precio de una vivienda se sitúa en torno a los 614.700 dólares canadienses, una cifra que seguramente resultará moderada para muchos de los ciudadanos que están inmersos en la aventura de encontrar una vivienda buena, accesible y bien ubicada.

En Vancouver, por ejemplo, el índice de precios de referencia subió un 25,34% en abril respecto al año anterior y ahora el precio medio de la vivienda se sitúa en los 844.800 dólares canadiense. Hajducek recuerda que “el numero de transacciones también se ha incrementado de 4,071 a 4,248 para el mismo periodo. Lo que ha disminuido es el numero de inmuebles en lista de 7,175 en abril 2015 a 6,155 en 2016”. Hay que leer el detalle de las cifras para entender bien el comportamiento del mercado. Así se observa que el número de transacciones (casas que se venden y compran) se incrementó sólo un 3,1%, debido a las transacciones de condos, no de casas (que si descendió), ya que la estadística considera tanto condos como casas. 

De acuerdo con el CREA, el aumento de los precios de la vivienda en Toronto y Vancouver registrado en los últimos años no es un hecho aislado sino que representa la dinámica general del país. En abril se alcanzó el record de venta de viviendas en todo Canadá y se mantuvo la tendencia de incremento de precios: el coste medio de una casa se elevó a 508.097 dólares, un 13,1% superior al año pasado.

¿Son éstos, síntomas de una burbuja inmobiliaria? La pregunta sobrevuela el sector desde hace algunos años pero Elisa Hadjucek considera necesario subrayar las particularidades de la economía canadiense: “tenemos una de las bancas más conservadoras del mundo, la participación provincial y federal dentro de los controles inmobiliarios, incluyendo un flujo constante de inmigrantes con gran poder adquisitivo, nos ponen en un marco muy particular dentro del crecimiento inmobiliario. Yo veo nuestro mercado a la alza por muchos años más”, apunta.

Para sostener esta afirmación, Hadjucek recuerda que “las posibilidad de adquirir casa propia sigue siendo muy accesible —uno de los indicativos es que esta accesibilidad esta atrayendo inversionistas extranjeros—. Los intereses hipotecarios han estado en su marco más bajo en estos últimos años y aunque existen algunas regulaciones dependiendo del monto de la propiedad a comprar, existen muchas más instituciones bancarias mas allá de los ‘5 Grandes’ que pueden acomodar los requerimientos de casi cualquier comprador”, señala.

¿De qué manera influye este escenario en lo nuevos ciudadanos latinoamericanos que cada año llegan a Toronto? Para Elisa Hadjucek, la radiografía de nuestra comunidad muestra elementos socioeconómicos similares a los de otras minorías: “a Toronto llega gente de nuestros paises de muy diversos poderes adquisitivos, adquiriendo propiedades de $300,000 o sobre el millón de dólares de promedio. Tenemos inversionistas hispanos que llegan directamente a comprar tanto propiedades residenciales como comerciales, con un capital que no precisa de historial crediticio en Canadá, como también estudiantes internacionales que buscan establecerse primero a través de renta de inmueble mientras generan dicho historial crediticio en el país, y se preparan para comprar en un plazo de 3 a 5 años en promedio. Y los hay que rentan por sólo un año mientras revisan las diferentes áreas donde les gustaría echar raíces con una vivienda definitiva”.