Los ministros de Relaciones Exteriores de Canadá y Cuba, Stéphane Dion y  Bruno Rodríguez Parrilla, se reúnen este lunes en Ottawa en lo que constituye la primera reunión oficial entre altos funcionarios de los dos países desde que el Partido Liberal de Justin Trudeau ganó las elecciones generales del pasado 19 de octubre.

Durante su estancia en Ottawa, Rodríguez Parrilla también tiene previsto reunirse con la ministra de Desarrollo Internacional de Canadá, Marie-Claude Bibeau, así como el líder del gobierno en la Cámara de los Comunes, Dominic LeBlanc, el presidente del Senado, George J. Furey, y el Presidente de la Cámara de los Comunes, Geoff Regan.

En un comunicado, Dion afirmó que “los lazos entre los canadienses y los cubanos han crecido con el transcurso de los años y utilizaremos esos cimientos para explorar nuevas áreas de cooperación”.

La última vez que los ministros de Relaciones Exteriores de los dos países se reunieron fue en 2013 cuando el entonces canciller canadiense, John Baird, viajó a La Habana para reunirse con Rodríguez.

A pesar de que Canadá es la principal fuente de turistas para Canadá, alrededor de 800.000 canadienses visitan cada año la isla caribeña, las relaciones entre los dos países han estado en el congelador desde hace más de una década, primero durante la etapa de gobiernos liberales de Jean Chrétien y posteriormente durante la época conservadora de Stephen Harper.

Con Harper en el gobierno, las relaciones bilaterales se situaron en uno de sus momentos más bajos de las últimas décadas, entre otras razones por la rotunda negativa de Ottawa de aceptar la inclusión de Cuba en el proceso de la Cumbre de las Américas.

Eso no impidió para que en 2014 Canadá fuese el terreno neutral elegido por Cuba y Estados Unidos para mantener los encuentros en los que se negoció la reanudación de relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana, aunque, como el propio Harper explicó en 2014, el papel de Canadá se limitó a facilitar “lugares donde los dos países pudiesen mantener el diálogo y explorar las formas para normalizar las relaciones”.

Precisamente la normalización de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos es tá forzando a otros países a prestar más atención a sus relaciones con La Habana por el temor que la posición comercial ventajosa que contaban hasta ahora se vea dañada con la entrada en el mercado cubano de empresas estadounidenses.

En Canadá, la provincia de Quebec, que mantiene fuertes lazos comerciales, culturales y turísticos con Cuba, anunció el mes pasado la apertura de una oficina permanente de representación en La Habana para “establecer una relación sustentable y permanente con Cuba”.

La llegada al poder de Justin Trudeau también ha abierto una oportunidad adicional, dadas la especial relación que el primer ministro canadiense tiene con Cuba y las autoridades cubanas.

Durante años, Pierre Trudeau, el padre del actual primer ministro, y Fidel Castro mantuvieron una cercana relación que se cimentó en los tres días que el entonces primer ministro pasó en Cuba en 1976 con su familia. La relación entre los dos líderes se mantuvo con el transcurso de los años y cuando Pierre Trudeau murió en el año 2000, Fidel Castro realizó un excepcional viaje a Montreal para asistir a su funeral y ser uno de las personas, junto con el expresidente estadounidense Jimmy Carter, que transportó su féretro.

Fue durante el funeral cuando Justin Trudeau abrazó de forma emotiva a Fidel Castro en la basílica Notre Dame de Montreal.